Patricia Briseño

OAXACA, Oax., A un año del deceso del artista plástico, Francisco Toledo este finde semana fue recordado con una discreta ofrenda de flores blancas, colocadas en la fachada del Instituto de Artes Gráficas, el espacio cultural que el fundó, y que luego vendió en un peso al Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) en enero de 2015.

El personal encargado del recinto que posee unos 125 mil volúmenes de la biblioteca, considerada la más importante de artes gráficas en el sureste mexicano colocó sobre la pared de color rojo ladrillo ramos de rosas, claveles y nardos blancos. Y, en los escalones, un caminito de flores magenta y una veladora.

La puerta de la casa antigua, donde se le veía cotidianamente al maestro Toledo, se observa un moño negro, símbolo de luto, parecido al que el año pasado colocaron cuando falleció el benefactor de Oaxaca a los 79 años de edad.

A lo largo del día, propios y visitantes llegaron al IAGO, ubicado sobre el andador turístico Macedonio Alcalá, en el centro histórico de Oaxaca, con la idea de que encontrar este espacio abierto, pero el color amarillo del semáforo epidemiológico no lo permitió.

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