EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/ Columna

Uno de los temas que ha tenido la atención de los medios en las últimas semanas, es el estado tan deplorable de calles y avenidas de la capital oaxaqueña. Hay algunas en donde las lluvias han destruido parcial o totalmente la carpeta asfáltica. De éstas sólo quedan hoyancos, baches y socavones. Respecto a esta situación, se ha puesto en la mira al gobierno de la ciudad, que ha respondido en la medida de su capacidad, pero el daño es mucho mayor.

El asunto ha llegado hasta el Congreso del Estado que, en sus períodos de trabajo serio para atender las demandas ciudadanas, hace días lanzó un exhorto a las autoridades municipales para atender este problema. Se sabe también, que algunos vecinos han llevado sus quejas hasta el Tribunal de Justicia Administrativa, en el derecho que les asume a los ciudadanos exigir una ciudad digna, con calles decorosas y no paisajes lunares intransitables.

En realidad, nuestra capital sigue arrastrando, de antaño, problemas serios de crecimiento urbano, vialidad, seguridad, falta de servicios, entre otros. Un buen ejercicio sería escuchar en las campañas políticas, los ofrecimientos de aspirantes y candidatos. Y documentarlos para después hacer comparativos. Se ofrece el oro y el moro para mejorar la calidad de vida de la ciudadanía, pero se estampan con un panorama adverso, principalmente la pobreza de recursos.

No es una ficción decir que nuestra capital asemeja una eterna postal. Alguien puede ausentarse durante años y a su retorno encuentra los mismos problemas y hasta los mismos baches. Desde los accesos se advierte el abandono y la abulia oficial. Y la justificación es un constante buscar culpas ajenas. La moda de estos tiempos: el responsable fue el de atrás. Todos los males del país hay que atribuirlos a los que se fueron, no a la incapacidad de los que están.

Quien está al mando con el voto ciudadano mayoritario, debe responder a su tiempo y su circunstancia, en los diversos órdenes de gobierno. Desde que se marcan las directrices en los planes de desarrollo, el equipo debe saber sobre el terreno que pisa. Eso es madurez política y sentido común. Construir consensos y mantener una buena coordinación con los niveles superiores de gobierno, siempre es saludable.

Pero en estos tiempos, como antes ocurría en el PRI y ahora en Morena, todos piensan, no en cumplir con el papel que han recibido con el voto ciudadano, sino en su futuro político. Hoy, las elecciones del 2021, los ha extraviado, los ha mareado, les ha hecho perder el piso y la dimensión de la realidad en que viven. Y por eso estamos como estamos.

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