EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/ Columna

Si bien es cierto que la pandemia es un fenómeno mundial, también lo es que su manejo en México ha sido deficiente, con verdades a medias y sin que las autoridades hayan reconocido, a nivel federal, que el mal nos ha golpeado con dureza. Más de 85 mil mexicanos han fallecido por la enfermedad y, a diferencia de otros países, pareciera que aquí no pasa nada. Desde el principio se ha visto con una omisión criminal.

Expertos han sugerido aplicar pruebas rápidas y otras estrategias viables. Pero han sido desechadas. Hace un par de meses, ex titulares de la Secretaría de Salud federal, algunos de ellos reconocidos en diversos campos de la medicina a nivel mundial, enviaron una carta a las autoridades responsables. La soberbia hizo su parte. Como se dice vulgarmente, los batearon. Y ahí seguimos en las mismas, solamente contabilizando contagios y muertes.

En Oaxaca no nos ha ido mejor. Los llamados del ejecutivo estatal han sido reiterativos en aplicarse las medidas sanitarias, como una forma de evitar los contagios y muertes. Sin embargo, hay aún muchos escépticos y los toman como las llamadas a misa. Hubo un día en que se contabilizaron 705 nuevos contagios. El pasado lunes llegamos a los 19 mil 031 casos y 1 mil 571 fallecimientos. No es pues, algo que haya que echar en saco roto.

Perdón que insista, a nivel federal parece no existir una estrategia de salud, como una prioridad gubernamental. En Oaxaca se padece hoy mismo carencia de vacunas contra la influenza. Muchas personas de la tercera edad o con enfermedades crónico degenerativas no se la han aplicado, a pesar del grave riesgo en que se encuentran por la temporada de frío que ya se avecina.

Sería imposible soslayar la premura económica de miles y miles de oaxaqueños, hombres y mujeres, que tienen que salir a trabajar, a ganarse el pan, aún a riesgo de su propia vida. Sería injusto ignorar la situación de una industria turística colapsada, con propietarios de hoteles y restaurantes en situación desesperada. Con playas cerradas y la invitación a no celebrar eventos públicos ni acudir a panteones en temporada de Muertos, lo que tendrá un efecto brutal en aquellos que viven de esta temporada.

Aún con ello, también hay que reconocer que algunos gobiernos municipales están aplicando en sus mismos territorios, medidas más severas, como hacer obligatorio el uso del cubre-bocas, evitar festejos o celebraciones patronales y sancionar a quien ignore esta medida. Sin embargo, aquí en la capital ya tenemos antros que funcionan hasta la madrugada. Y lo hacen sin recato alguno.

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