Patricia Briseño

OAXACA, Oax. Este domingo inició el novenario para fallecidos por coronavirus originarios de la comunidad indígena mixe San Isidro Huayapam, pero cuyos restos –por medida sanitaria—no consiguieron trasladar y sepultar en el panteón de esa población, en el municipio de Santa María Alotepec, Oaxaca.

Selene Martínez, habitante de esta población, ubicada en la región Sierra Norte, comentó que como sucede en la costumbre católica al día siguiente de la sepultura, familiares y amistades habrán de rezar el Santo Rosario durante nueve días, por el eterno descanso del fallecido, víctima de la pandemia, asimismo, se llevará una cruz de madera al templo, luego la depositarán en el panteón en la tumba familiar.

“Es la forma de pedir por el descanso del alma de un ser querido”, mencionó.

Durante este novenario la familia vivirá  el duelo por luto, nada de discusiones ni desacuerdos. Al terminar el ritual, “se ofrecerá una comida, regularmente, un guisado con pollo, irán a misa y, nuevamente, se volverá a rezar en el panteón donde dejarán la cruz, que llevará una placa con el nombre del fallecido”.

De acuerdo con la tradición indígena mixe el ánima (espíritu) de aquellos que murieron en los últimos 11 meses no llegará a los altares instalados en los hogares de San Isidro Huayapam, sino hasta que hayan cumplido un año, acá se le conoce como “cabo de año”; antes de un año, el ánima del fallecido está proceso de “transición” al más allá, por lo que no estará presente en la ofrenda de alimentos, en medio de veladoras y flores aromáticas. 

Cada año la solemnidad de Todos los Santos y la conmemoración de los Fieles Difuntos es una de las más anheladas por los habitantes del pueblo, porque concita a familiares y amistades radicados de otros puntos del país y el extranjero, es el momento de recogimiento y unidad.

Inicia con el recibimiento a las almas, la autoridad local coordina el acto ritual en compañía de  dos músicos: uno toca la chirimía (flautín) y, otro el tambor. El grupo llega al panteón, reza y regresa a la comunidad. Posteriormente, el 2 de noviembre se repite el rito, pero a la inversa, cuando la autoridad despide a las ánimas.

Durante la permanencia de las ánimas en la población de San Isidro Huayapam conviven entre familias, tampoco se  va al panteón, cómo es costumbre en otros pueblos. “Aquí es una fecha de unión familiar, posiblemente, por el Covid 19, a algunos les sea imposible viajar de los Estados Unidos o de la Ciudad de México, por lo que habremos de enlazarnos por face o whatsapp”, dijo.

“Sin embargo — consideró Selene — habrá forma de estar cerca con la familia, estén o no en la comunidad, porque es momento de pensar en aquellos que fallecieron en los últimos meses, y también rezar por quienes seguimos vivos”.

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