Patricia Briseño

OAXACA, Oax. Por complicaciones en su estado de salud a causa del coronavirus el pasado sábado falleció el obispo emérito de la Diócesis de Tehuantepec, Arturo Lona Reyes, tras varios días de permanecer en el Hospital Médica Azul de la Ciudad Cooperativa Cruz Azul Lagunas, en la región del Istmo, Oaxaca.

Joaquín Galván Galván, secretario Canciller de la Diócesis de Tehuantepec confirmó el deceso del también conocido “Obispo de los pobres”, a pocas horas de cumplir 95 años de edad. “Ha vuelto a la casa del padre celestial”, afirmó.

El estado de salud del quizá el último obispo seguidor de la opción preferencial por los pobres se agravó por los severos problemas respiratorios, circulatorios, cardíacos y renales debido a su diabetes; fue su sobrina y enfermera quien estuvo con él desde que ingresó en el Hospital Médica Azul de la Ciudad Cooperativa Cruz Azul, en Lagunas, Oaxaca.

“El cuerpo fue trasladado a Santo Domingo Tehuantepec para ser cremado a fin de cumplir con las disposiciones sanitarias”, detalló Galván.

Alrededor de las 23:00 horas del pasado sábado la urna con las cenizas del cariñosamente nombrado “Padre obispo” fueron llevadas a la catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Santo Domingo Tehuantepec, donde fueron veladas por la feligresía con todas las medidas sanitarias.

El sacerdote prevé que las cenizas quedarán depositadas en un nicho de la propia catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Santo Domingo Tehuantepec.

Condolencias por el deceso del obispo emérito

Pedro Vásquez Villalobos, arzobispo de Antequera-Oaxaca expresó sus condolencias al presbiterio, familiares y feligreses de la Diócesis de Tehuantepec, por el deceso de Lona Reyes.

En tanto, sacerdotes y amigos convocaron a repicar en todas las parroquias y hacer oración o responsos por el eterno descanso del obispo, probablemente el último seguidor de la Opción Preferencial por los Pobres.

El presidente Andrés Manuel López Obrador también lamentó el fallecimiento de Lona Reyes. A través de sus redes sociales, el mandatario mexicano escribió: “Lamento mucho el fallecimiento del obispo Arturo Lona por su trabajo ejemplar en favor de los más pobres, como lo dije cuando me visitó en Palacio Nacional el 26 de febrero de 2019”.

De igual manera, el gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat Hinojosa emitió su pésame por el deceso del pastor religioso nacido en el estado de Aguascalientes, aunque con años de residencia en el Istmo de Tehuantepec.

Alfonso Miranda Guardiola, secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), dio las condolencias de la Iglesia Católica a la familia del obispo emérito, a la comunidad diocesana, a los sacerdotes, a los miembros de la vida consagrada y fieles a los que sirvió como pastor durante su vida.

El también obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Monterrey pidió igualmente encomendar su alma a Dios, ofreciendo tres misas por su eterno descanso. “Que su alma y las almas de todos los fieles difuntos, por la misericordia de Dios, descansen en paz”, clamó.

Mientras que el defensor de derechos humanos de los migrantes, Alejandro Solalinde Guerra, anotó que con la partida del obispo emérito “se cierra un capítulo de pastores proféticos y comprometidos por la justicia y la transformación de estructuras opresoras y excluyentes”.

Resaltó que Lona Reyes “enriqueció con sus dones y carismas a una institución en crisis. Un pastor muy querido”.

Años de trabajo social con la base pastoral

Lona Reyes nació el 1 de noviembre de 1925 en Aguascalientes. Fue ordenado sacerdote el 15 de agosto de 1952 y consagrado obispo de la Diócesis de Tehuantepec, en 1971. Al cumplir 75 años de edad, el 1 de noviembre del 2000, presentó su renuncia al papa Juan Pablo Segundo, aunque permaneció vinculado a la Diócesis en sus problemas y conflictos.

Se declaró abiertamente seguidor de la Opción Preferencial por los Pobres, surgida del Concilio Vaticano Segundo, se dedicó por completo a los pueblos indígenas mixteco, zapoteco, chontal, mixe, huave, zoque, mazateco y chinanteco, así como a los mestizos de la Diócesis de Tehuantepec.

En su testamento espiritual, escrito hace nueve años, el mismo Lona Reyes escribió que tras 40 años de servicio siguiendo el lema “evangelizar a los pobres” decidió enriquecerlo a: “los pobres nos evangelizan”.

En el mismo documento, refirió que fueron los niños quienes empezaron a nombrarlo como “Padre Obispo”, lo que a él le agradó.

Por su labor pastoral al Obispo de los Pobres se le consideró como un maestro, profeta, pastor y hermano.

En la región Pacífico-Sur del país fue uno de los principales impulsores de la Pastoral Indígena y promotores de su reflexión teológica, al lado de Bartolomé Carrasco Briseño y del obispo de San Cristóbal de las Casas, Samuel Ruiz García; por este trabajo al lado de la base pastoral, el ala conservadora de la Iglesia los señaló de “comunistas”.

Acompañó también a los movimientos populares registrados en el Istmo de Tehuantepec como la defensa indígena zoque de los Chimalapas, quienes luchan por la defensa de su territorio de invasores chiapanecos.

En el caso de los conflictos que surgieron luego del desarrollo de los proyectos eólicos, mismos que toparon con la resistencia de los pueblos zapotecos e ikoots, Lona Reyes, con el Centro de Derechos Humanos Tepeyac, se solidarizó con la causa activamente.

Incluso la “Asamblea de Pueblos de San Dionisio del Mar en Defensa de Nuestro Territorio”, lo reconoció como su líder espiritual en 2013.

También, creó la Universidad Indígena de Jaltepec de Candayoc y decenas de escuelas con las órdenes de los jesuitas y maristas.

Asimismo, fundó la Unión de Campesinos e Indígenas de la Región del Istmo (UCIRI) y las Comunidades Campesinas en Camino (CCC), para la comercialización de café y ajonjolí orgánicos en el mercado internacional y nacional anteponiendo el comercio y precio justo.

De igual manera, formó el Centro de Atención Integral Donají, para la economía solidaria, el Centro Popular de Apoyo y Formación para la Salud, y el Centro de Derechos Humanos Tepeyac del Istmo de Tehuantepec.

Siendo obispo, Lona Reyes sufrió 11 atentados en su vida, saliendo ileso en todos ellos; los atentados ocurrieron durante el sexenio del exgobernador Diódoro Carrasco Altamirano.

Al dejar la titularidad de la Diócesis de Tehuantepec se mudó a San Francisco la Paz, en Santa María Chimalapa, donde gestionó la construcción de obras sociales incluyendo un puente, un camino y una clínica rural.

Fue galardonado con el Premio Nacional de Derechos Humanos Don Sergio Méndez Arceo, en 2008, en reconocimiento a toda una vida entregada a la defensa y promoción de los derechos humanos de los pobres e indígenas. En 2019, la 64 Legislatura de Estado postuló al Obispo Emérito como candidato a recibir la medalla Belisario Domínguez del Senado de la República.

Luego de los terremotos en septiembre de 2017, Lona Reyes participó igualmente en la recolección y entrega de víveres a los damnificados en diferentes municipios del Istmo de Tehuantepec.

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