El entrenador en jefe que guio a los Halcones al Super Bowl LI, fue cesado tras sumar cinco tropiezos sin victorias en la temporada.

AP

ATLANTA. Otra oportunidad crucial perdida el domingo resultó la gota que derramó el vaso para los Falcons de Atlanta respecto a su relación con el coach Dan Quinn.

Quinn, que guio a Atlanta al Super Bowl en apenas la segunda participación de la franquicia en un duelo por el título de la NFL pero que desperdició de manera infame una ventaja de 28-3 ante Tom Brady y los Patriots de Nueva Inglaterra_, fue despedido el domingo por la noche en su sexta temporada dirigiendo a los Falcons.

La derrota de 23-16 ante los Panthers de Carolina horas antes de los despidos hundió a los Falcons a una foja de 0-5 por primera vez desde 1997. Después del juego, las dudas sobre el futuro de Quinn aumentaron. El coach terminó su periodo con los Falcons con una foja de 43-42 en seis campañas, incluyendo marca de 14-23 en los últimos tres años.

Quinn se convirtió en el segundo entrenador en jefe en ser despedido durante una temporada en los 18 años de Arthur Blank como dueño de los Falcons.

Decisiones como ésta son muy difíciles, pero las dos temporadas anteriores y el inicio de esta han resultado especialmente duras para mí debido al profundo amor, admiración y respeto que mi familia y yo le guardamos a Dan, Thomas y sus familias”, dijo Blank en un comunicado emitido por el equipo la noche del domingo.

Es el segundo coach en la NFL en perder su puesto esta campaña, después de la salida de Bill O’Brien de los Texans de Houston tras un inicio de temporada de 0-4.

Quinn, quien llegó a la temporada luego de dos años con récords de 7-9, necesitaba llevar a Atlanta a los playoffs esta temporada. Cinco derrotas seguidas hacen ahora que una tercera temporada de marca perdedora sea difícil de evitar y puso fin a la permanencia de Quinn al timón.

Fue contratado por los Falcons en 2015 después de un periodo muy exitoso como coordinador defensivo de Seattle, incluyendo dos viajes seguidos al Super Bowl.

El quarterback Matt Ryan se había responsabilizado de la más reciente derrota, pero eso no salvó al coach.

Tras el descalabro, Ryan había criticado particularmente su deficiente pase en una jugada que quizá habría causado un empate en el cuarto periodo y que terminó en una intercepción del safety Juston Burris, de Carolina.

Ryan incluso habló con sus compañeros tras el partido y trató de culparse por la derrota.

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