EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/ Columna

En años pasados se había convertido en un disco rayado hablar del presupuesto histórico otorgado por el Congreso de la Unión a Oaxaca. Todavía hace tres años se hablaba de más de 100 mil millones de pesos. Los diputados federales echaban las campanas al vuelo para festinar sus gestiones y cabildeos y lograr tan feliz resultado. Sin embargo, tal parece que ahora se han convertido en sicarios o verdugos de los propios oaxaqueños.

Para 2021, nuestros legisladores aprobaron una reducción de 26 mil 763 millones de pesos, lo que implica un duro revés a nuestra entidad, que se puede traducir en desempleo, falta de obras, problemas de seguridad y salud. A ello hay que agregar la desaparición de 109 fideicomisos, algunos de los cuales, como el Fonden u otros, habían sido un paliativo para los golpes que nos ha propinado la naturaleza. Y no precisamente para hacer economías sino para sufragar los caprichos presidenciales y alentar los programas clientelares.

La pregunta es: ¿Y cuál es el compromiso de nuestros legisladores federales con los oaxaqueños y, sobre todo con sus distritos, que no sea levantar la mano para hacer mayoría sin importar que los reveses les den de lleno a quienes votaron por ellos? Y no decimos nada de la improductividad legislativa. Diputados y diputadas que no han propuesto una sola iniciativa. Es más, que jamás han subido a tribuna a defender a la ciudadanía. Entonces, ¿para qué sirven?

Algunos de ellos ni bien han terminado su gestión en el Palacio Legislativo de San Lázaro y ya se andan promocionando porque quieren reelegirse. Son los menos, porque los más ahora quieren ser diputados locales o presidentes municipales. ¡Vaya cinismo! Pero con qué cara pedirán el voto si lo único que han hecho es darle una tras otra estocada a los oaxaqueños. Es decir, no hay un compromiso tácito con los ciudadanos.

La semana pasada un diario de la capital del país publicó nota y foto de una reunión, en la cual uno de nuestros legisladores federales de Morena, anunciaba su renuncia a dicho partido, para militar en el Partido del Trabajo, en donde –dijo- ahí ve más posibilidades de reelegirse.

Pero, ¿Cuál es su legado, su aportación, su trabajo legislativo a favor de los oaxaqueños? Ninguno. Desde luego que esto no es nada nuevo. Nuestro mal fario va en función de nuestros pésimos representantes populares, vulgares levanta-dedos. Ojalá que pronto se apruebe una reforma político-electoral que reduzca en número a esa clase ociosa que, al menos para nosotros, han servido para un carajo.

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