Foto: Jorge Luis Plata
Citlalli López

OAXACA, Oax. Desde hace ocho meses en que el negocio familiar tuvo que cerrar debido a la pandemia; Pablo, su esposa y dos hijas, sobreviven entre préstamos, deudas y trabajos eventuales que apenas les permiten cubrir los gastos.

Emprendedores desde hace más de 30 años, contaban con su propio negocio de banquetes, renta de salón de fiestas y mobiliario, pero con el distanciamiento social, el trabajo quedó sepultado y ahora arrastran una serie de deudas.

 El 15 de marzo fue el último evento que pudieron realizar, ese día recibieron un documento oficial en el que, por instrucciones del gobierno estatal y municipal, se declaraba el cierre de todos los establecimientos comerciales no esenciales.

En cascada, los eventos ya programados fueron cancelando ante las restricciones de la Covid-19, poco después, vino el recorte de personal, 10 trabajadoras y trabajadores, entre personal de cocina y meseros.

Sin duda alguna -dijo- la principal preocupación es el tema económico, el no tener una fuente de ingresos que normalmente tenemos cada fin de semana, obviamente tener cerradas las instalaciones con los gastos fijos como luz, agua, teléfono, internet, gastos que no solo no han bajado, al contrario, se han incrementado.

Por otro lado -agrega- también está el enfrentar el despido del personal que laboraba, en algunos casos desde hace 20 años.

Pablo explica que este tipo de giros ha sido uno de los más afectados durante la pandemia, pues aun con la reapertura de actividades no esenciales, este tipo de negocios sigue sin poder laborar ante la advertencia de multas y clausura.

Las pérdidas económicas para esta familia, ha sido incuantificable y calificada como la peor crisis a lo largo de su historia.

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