EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/ Columna 

Cada vez se hace más necesaria en nuestro estado, la mano firme. No la mano dura que proponen los radicales del derecho, que sería tal vez mejor. Hay grupos y facciones políticas; organizaciones sociales y dirigentes sin escrúpulos, que le siguen cobrando al pueblo facturas, que presumen, les debe pagar el gobierno. Es decir, mantener a los oaxaqueños a merced de conductas fuera de la ley y que paguemos los platos rotos.

Este fin de año no ha sido la excepción para que algunos asumieran las clásicas posturas de redentores, poniendo al ciudadano como Usted o como yo, contra la pared. ¿De cuándo acá los munícipes le exigen al gobierno estatal pagar los aguinaldos de sus trabajadores o que les arregle su situación financiera? ¿Y la cacareada autonomía municipal, por la que cada edil hace lo que le place con los recursos propios y los que les destinan los gobiernos estatal y federal?

Una gran indignación despertó entre los istmeños y viajeros por la región, el cierre de cruceros carreteros la semana pasada. El teatrito lo montaron los ediles de San Blas Atempa, Salina Cruz, Santo Domingo Tehuantepec y Juchitán de Zaragoza y otros adláteres. Dichos presidentes municipales forman el organismo denominado Frente Único de Comunidades de Oaxaca –FUCO- que, desde diciembre de 2018, está realizando futurismo político en favor de un legislador de la Cámara Alta.

En otro frente, la presidenta municipal de Asunción Nochixtlán, hizo lo propio tomando la caseta de cobro de Huitzo, en plena temporada vacacional y enfrentándose verbalmente con elementos de la Guardia Nacional. Éstos son los que encabezan los destinos de importantes municipios oaxaqueños, algunos de los cuales se quieren reelegir o aspiran a otro cargo de elección popular. Hacer al ciudadano común rehén de sus ambiciones o su protagonismo político. La pregunta es: ¿alguien medianamente cuerdo les otorgará su voto, con estas conductas de viles chantajistas? No faltaron otros grupos que viven de la victimización de sus miembros, como el Frente Popular Revolucionario (FPR). Tomando como bandera el asesinato de uno de sus dirigentes regionales, hicieron su borlote. Ya está vinculado a proceso un presunto autor material, pero ahora quieren a los intelectuales. Y son varias preguntas las que surgen: ¿qué hacen exactamente dichos activistas? ¿Qué intereses tocan o con quiénes se juntan, detrás de su postura de redentores sociales, pues asumimos que no son una perita en dulce? Ah, pero vivir de las víctimas eternamente y exhibir hechos de sangre tiene una abominable rentabilidad política y económica. De eso, los oaxaqueños estamos hartos.

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