Citlalli López

OAXACA, Oax. Humillación, inferiorización, patologización del cuerpo, son algunas de las características de la gordofobia, forma de discriminación oculta en un discurso “pro salud”.

Si bien este tipo de segregación fue nombrado varias décadas atrás, aún se mantiene oculto mientras que, a partir de la llegada de la Covid-19 avanza fortalecido por el discurso de las instituciones de salud que plantea como riesgo letal tener sobrepeso y obesidad.

“La gordofobia es la discriminación que sufren las personas gordas por el simple hecho de serlo. Se pueden identificar algunos puntos como la humillación, invisibilización, el maltrato, inferiorización. Es un tipo de discriminación que vienen a partir de prejuicios sobre el tamaño del cuerpo y que deviene en esta serie de cosas que son discriminatorias, estigmatizantes y para nada positivas”, explicó la nutrióloga y antropóloga social Patricia Matus Alonso al participar en la charla Gordofobia, feminismo y activismo gordo, del programa radiofónico Escucha Atenta, conducido por la investigadora de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), Charlynne Curiel.

Autora de la investigación Ser gorda en Juchitán de Zaragoza, entre la normatividad corporal y la disidencia, en la cual analiza la experiencia de la gordura y complejiza alguna de las representaciones míticas de las mujeres de la región, Matus Alonso explicó que la identificación de este tipo de discriminación se remonta a los años 70 en Estados Unidos al denunciar la medicalización de la gordura.

Basada en lo documentado por la activista y escritora Magda Piñeyro, indicó que posteriormente en los años 90 surgió un movimiento denominado “Salud en todas las tallas”; más tarde en 2012 se empieza hablar del activismo gordo hispanohablante que surge con el boom de las redes sociales.

Actualmente, dijo “estamos ante un bombardeo que nos dice que la obesidad es una epidemia, que tener un tamaño de cuerpo excesivo es lo peor del mundo, pero poco se habla de la otra parte que es la gordofobia y todo el activismo que genera como denuncia”.

Basada en datos de la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) 2017, Charlynne Curiel precisó que el 20.2 por ciento de la población declaró haber sido discriminada en ese año siendo las principales causas su forma de vestir o arreglo personal, su peso, estatura, edad y creencias religiosas. Asimismo, un 27.6 por ciento declaró haber sido discriminada alguna vez en su vida en la calle, escuela, trabajo, transporte público o institución pública. Al preguntarse la causa el sobrepeso con un 10 por ciento, fue la principal.

No hay comentarios

Dejar respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.