EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/ Columna 

Este lunes 8 de marzo se conmemoró el Día Internacional de la Mujer, que fue establecido por la Organización de las Naciones Unidas en 1975, sin embargo, la lucha de la mujer por su participación dentro de la sociedad y por su emancipación, igualdad y equidad, lleva ya muchos años. La celebración en México, en este año, tuvo una significación especial, habida cuenta del desprecio que ha tenido este sector mayoritario de la sociedad por parte del gobierno federal y por la forma tan ruin en la que se ha tratado su lucha.

Según la página oficial de la ONU-Mujeres, este año, el tema del Día Internacional de la Mujer, se definió como: “Mujeres líderes: Por un futuro igualitario en el mundo de la Covid-19”, que sirviera para celebrar los enormes esfuerzos realizados por mujeres y niñas de todo el mundo a la hora de definir un futuro más igualitario y la recuperación ante la pandemia, resaltando las deficiencias que persisten. Nadie ignora el crecimiento en los asesinatos violentos de mujeres, los feminicidios, la violencia exacerbada hacia las mismas, la discriminación y otros estigmas graves.

En lo que se refiere a la equidad de género, para estimular la participación política de las mujeres en los procesos electorales, se ha tenido un avance relativo. Sin embargo, existen partidos –como el Partido del Trabajo en Oaxaca, por ejemplo- que insisten en seguir regateando espacios que, por ley, les competen a las mujeres. Según un informe reciente del Secretario General de la ONU, la mujer sigue sin tener suficiente representación en la vida pública y en la toma de decisiones.

Y es que la respuesta de los partidos que minimizan el papel de la mujer es lamentable. Sólo hay que ver la bofetada de Morena, con la farsa de reposición del procedimiento para imponer candidato a la gubernatura de Guerrero, para darse cuenta la forma tan perversa con la que se ve la violencia contra la mujer. La equidad y otras demandas sólo forman parte de discursos vanos. Violaciones, abusos, violencia política, trata de niñas, maltrato y tantos rubros más, sólo se ven como si fueran los toros desde la barrera.

Aunque en lo personal deploro del vandalismo y el estigma de violencia y destrucción que algunos sectores feministas le han impreso, estoy cierto de que la lucha por la igualdad, en contra de la violencia, de los feminicidios y de los abusos en contra de las mujeres, tiene aún camino por recorrer. Pero jamás podremos negar que cada día hay más conciencia de que sin la mujer, este mundo sería imposible y que, desde las modestas amas de casa de las comunidades más remotas hasta las políticas o ejecutivas más encumbradas en los centros de poder, la mujer ha ganado a pulso un lugar fundamental en la sociedad contemporánea.

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