EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/ Columna 

Sonó mucho en redes sociales y comentarios en familia la semana anterior, el tema de la pintura que se les aplicó a los leones que resguardan las entradas a uno de nuestros parques más emblemáticos: El Paseo Juárez, El Llano. En entrevista con algunos medios de comunicación, el responsable de dicha obra aclaró que, de momento, sólo se trataba de una mano de pintura dorada. Ya vendría después el color original. Y al parecer, ya quedaron.

Sin embargo, ello nos refrescó la memoria respecto a la identidad de los famosos leones que, muchos recuerdan no eran de yeso sino dicen algunos que, de mármol, otros afirman que eran de cemento o bronce. Al igual que muchas cosas más, que identificamos como patrimonio cultural perdido. En efecto, para el oaxaqueño que rebasa los 60 años de edad, deben estar vivas en su memoria, las rejas que rodeaban a la Catedral Metropolitana o el portón histórico que fue retirado hace al menos tres décadas.

Algunos paisanos que se han ido de Oaxaca durante mucho tiempo y han retornado casi como turistas se preguntan: ¿Y dónde está la reja que rodeaba al ex Convento de Santo Domingo de Guzmán y los angelitos que la resguardaban? Dicen que en la iglesia de Santa María Coyotepec. ¿Y dónde las lámparas estilo francés que se ubicaban en un pequeño paseo frente a la Catedral, exactamente en donde hacían base los taxis del Sitio Alameda? Se trata de una parte del patrimonio cultural que se ha extraviado y que, seguramente, se encuentra en algún lugar.

¿Alguien podría darnos cuenta de la ubicación exacta de las esculturas de bronces en las fuentes del zócalo, una de ellas que simula al famoso “Maneken pis” de Bruselas, es decir, un niño desnudo con una concha en la mano? ¿U otro niño, cargando cubetas de agua? Admito que no todo puede ser ilegal y que, efectivamente, sólo las hayan cambiado de lugar. Caso contrario, deben estar en algún sitio particular o público.

Y esto nos lleva a una realidad cruda e irrefutable: hace falta mucho para que el patrimonio cultural de los oaxaqueños haya sido debidamente catalogado. Hay centenas de templos católicos edificados en la época de la Colonia, diseminados en las diversas regiones del estado, con retablos bellísimos y únicos en su género. O con pinturas de artistas de los Siglos XVI y XVII, que hoy decoran salas de residencias o forman parte de colecciones particulares.

No sólo se trata del saqueo histórico y hormiga de piezas arqueológicas; de puntas de flechas de obsidiana, figuras de estuco o barro; pectorales o collares obtenidos de sitios aún no ubicados entre los reconocidos como monumentos prehispánicos, sino aún de piezas, muebles, pinturas y otros, de los Siglos XIX y XX, pero que son parte de nuestra identidad histórica. Lo dejo de tarea para aquellos que son reconocidos defensores de nuestro patrimonio histórico.

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