EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/ Columna 

El pasado domingo 21 de marzo, se cumplieron nueve meses del asesinato de quince personas en la comunidad de Huazantlán del Río, municipio de San Mateo del Mar. Las fotografías de cuerpos humeantes y cadáveres lapidados, que fueron difundidas en redes sociales, provocaron indignación social. Se manejaron nombres y nombres de los presuntos instigadores o posibles responsables. Sin embargo, a la fecha, este acto criminal se ha ocultado con un velo de misterio y opacidad.

Hasta este momento la opinión pública no ha tenido de parte de las autoridades una explicación respecto a estos hechos lamentables. Tampoco hemos sabido de los móviles de dicha masacre de hombres y mujeres indígenas huaves. Menos, de la aprehensión o vinculación a proceso de los presuntos responsables. Ni siquiera recomendaciones de la Comisión Nacional, de la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca o medidas cautelares para los familiares.

A raíz de esta situación, a todas luces anormal, han surgido muchas interrogantes: ¿Qué pasó exactamente en la citada comunidad, conocida ya por su beligerancia y confrontación política? ¿Es posible que las diferencias ideológicas tengan como resultado el asesinato artero de quince personas, un caso de posible crimen colectivo entre la misma etnia ikotts? ¿Qué hay detrás de la falta de interés oficial por esclarecerlo y dejarlo en la impunidad?

No es un tema menor. Por el contrario, se trata de un asunto grave que, en otras circunstancias ya debería haber sido esclarecido y los responsables estarían ante el juez. Pero no. Tal vez se le apueste al olvido. No hay que soslayar que justicia retardada es justicia denegada. Se han dado golpes al robo de vehículos de mercancías, se ha ido a las madrigueras de delincuentes con exitosos operativos policiales, pero del affaire San Mateo del Mar, sólo un silencio sepulcral.

Si, como mucho se ha dicho, en la actual administración hay una lucha permanente en contra de la impunidad y de la delincuencia, ¿cuáles son los motivos o razones para que, a tantos meses de haber ocurrido, este hecho criminal continúe en el misterio? Se entiende que toda pesquisa judicial debe estar considerada como reserva ante las exigencias de transparencia e información. Esperamos pues que este hecho no se siga manteniendo como una mancha indeleble de apatía o abulia oficial y los responsables materiales o intelectuales sigan exhibiendo una impunidad insultante al sentido común. La tarea corresponde ahora, al recién ungido nuevo Fiscal General del Estado.

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