EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/ Columna 

Uno de los pilares de la democracia mexicana es, sin duda alguna, el Instituto Nacional Electoral –el INE-. Nació, sustituyendo al desaparecido Instituto Federal Electoral (IFE), que fue producto de una reforma para convertir al árbitro de los procesos electorales, en un órgano autónomo. A lo largo de 30 años de existencia, dicha institución se ha caracterizado –desde mi particular punto de vista- en un componente esencial de nuestra democracia participativa. Es decir, no es un simple membrete, sino que su eje rector es la Ley General de Procedimientos e Instituciones Electorales.

Sin embargo, desde el inicio del gobierno de la llamada Cuarta Transformación, los órganos autónomos –que son factor de equilibrio a los poderes establecidos- han estado en la mira. Particularmente el INE. Se ha convertido, igual que los medios de comunicación y los periodistas, en depositarios cotidianos de denuestos y descalificaciones, no sólo desde el podio mañanero, sino de actores como el dirigente nacional de Morena, Mario Delgado que habla de “exterminar” al árbitro electoral o del cuestionado diputado, Gerardo Fernández Noroña, que ha pedido “destruir” al INE.

Burdas expresiones de aquellos que sólo repiten como loros las consignas de la cúpula. Se señala a los consejeros de ser depositarios de los gobiernos neoliberales y de servir a los adversarios de este gobierno. Por diatribas e injurias no paramos. Se ha acusado a los órganos autónomos como el ya citado INE, el Instituto Nacional de Acceso a la Información (INAI) o a Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFETEL), entre otros, como onerosos, burocratizados, etc. Hace algunas semanas nos enteramos de las descalificaciones hacia la Auditoría Superior de la Federación.

Es decir, como en los tiempos más oscuros del país, la censura aflora. Los medios deben decir sólo lo que se quiere escuchar en la cúpula del poder. No hay derecho a disentir. Hay que mandar al diablo a las instituciones. Construir otras a modo. Como la agencia de Noticias del gobierno –Notimex- cuya directora fue señalada de violentar los derechos de sus compañeros periodistas, en el Informe del Departamento de Estado del gobierno estadounidense, sobre la vigencia de las garantías individuales en el mundo.

La campaña contra el INE es el inicio de un posible desmantelamiento de las instituciones que se han construido en México, en nuestro lento proceso democrático. En un discurso pronunciado en Oaxaca, el 7 de febrero de 1849, don Benito Juárez advertía. “¿Dejaremos que a la Nación se le arrebaten sus instituciones democráticas para someterlas a la dominación despótica de un hombre? No señores”. La tentación –por lo visto- sigue vigente.

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