Patricia Briseño

OAXACA, Oax. Al principio, los motivó ver su escuela derrumbada por el temblor de septiembre de 2017, cuando las láminas que sirvieron como techo de los salones fue de lo poco que la comunidad zapoteca consiguió rescatar entre el cascajo diseminado en las calles de Santiago Quiavijolo, en la Sierra Sur de Oaxaca.

Eso, tal vez, fue el aviso de que ‘no todo estaba perdido’, y había que entrarle al rescate de la Escuela Primaria Bilingüe “Gustavo Díaz Ordaz”. “Fueron años difíciles, pues además de la desolación por los daños materiales tras el sismo y las réplicas continuas, el grupo escolar sirvió de contención a la comunidad de alumnos y padres.

Las clases se impartieron debajo de los árboles, cubiertos por una lona. La autoridad local, madres y padres de los alumnos mantuvieron el entusiasmo. Limpiamos el terreno, nos propusimos levantar el plantel”, recordó Abel Cruz Ramírez, director y profesor de la escuela.

En su andar, la Escuela Bilingüe en proceso de renacimiento aplicó y logró apoyo financiero y capacitación de las organizaciones Méxicos Posibles, Enseña por México, Fundación Kaluz y Knotion, con presencia nacional e internacional, que le acompañan por el difícil camino para disminuir la desigualdad, la exclusión y la brecha digital.

Lo anterior, hizo posible levantar aulas, sanitarios y un muro de contención, esto último fue altamente valorado, considerando el saldo funesto por el sismo del 8 de septiembre de 2017; a la par, los alumnos de primero a sexto grado quedaron incluidos en el programa piloto “Xcaanda” (en zapoteco significa sueño, esperanza) para el manejo de dispositivos adaptados a sus entornos.

“La tecnología como palanca de posibilidades para las comunidades educativas y el contexto que las rodea, así como para empoderarlos”.

Los chicos y docentes aprendieron a aplicar un sistema modular, distinto al plan de estudios de la SEP, aunque con el mismo resultado.

En la implementación del plan piloto Xcaanda, en la comunidad de Quiavijolo, casi al arranque del ciclo escolar 2019-2020, la comunidad estudiantil y docente recibió los dispositivos (tabletas), sin embargo, llegó la pandemia por la Covid-19, y tuvieron que pausar el aprendizaje.

En el ciclo escolar actual, 2020-2021, por segundo año consecutivo, volvieron a usar el dispositivo. De primero a sexto grado, los chicos continuaron su aprendizaje, con el sistema modular, y las facilidades de contar con red de internet, proveída por varios donadores, como es la activista, Eufrosina Cruz Mendoza, oriunda de la Santa María Quiegolani, poblado vecino de Quiavijolo.

Sin embargo, en su andar, algunos profesores del plantel desertaron, pues consideraron que eventualmente podrían perder sus derechos como integrantes de la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), por lo que hubo algunos cambios en la plantilla docente de la escuela.

“No todo ha sido sencillo como cargar una tableta debajo del brazo, pues cada niño y niña tiene que sortear su vida diaria: una familia con ocho hermanos, tareas de campo, hacer tortillas e ir al molino”, comentó el director.

En fecha reciente, la Escuela Primaria Bilingüe “Gustavo Díaz Ordaz” captó la atención pública porque es la única institución que en Oaxaca está trabajando pese a la pandemia, pero más allá de eso, “los niños y las niñas merecen ser reconocidos por su mérito de llegar a la escuela, a pesar de la violencia familiar que viven en casa, y las dificultades para contar con lo mínimo indispensable, como el alimento”, consideró.

“Ante este panorama, algunos de los alumnos llegan al plantel, para apartarse de los problemas cotidianos, y aunque con sana distancia, conviven con sus pares; por un par de horas, son niños y niñas”, terminó.

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