EFE

REINO UNIDO. Los resultados del estudio hecho en Barcelona alientan a las madres lactantes a recibir alguna vacuna basada en ARNm sin interrumpir el amamantamiento.

Los niños amamantados por madres lactantes inmunizadas con la vacuna de Pfizer podrían estar protegidos contra covid-19, según un estudio que ha concluido que la leche materna contiene anticuerpos específicos contra el SARS-CoV-2 (IgG).

Las participantes del estudio son profesionales sanitarias del hospital Sant Joan de Déu de la ciudad de Barcelona, España, que desarrollan su labor en primera línea y que estaban preocupadas por la posibilidad de contagiarse y transmitir el virus a sus hijos durante la lactancia, y también por los posibles efectos nocivos de la vacunación.

Las mujeres embarazadas han sido excluidas de los ensayos clínicos para aprobar las vacunas contra SARS-CoV-2, aunque las autoridades científicas consideran que las vacunas ARNm (ARN mensajero) son seguras y recomiendan su administración en aquellos casos en que la posibilidad de contraer la enfermedad sea más elevada que los potenciales riesgos de la vacunación, y dejan la decisión de mantener la lactancia en manos de las madres.

En este contexto, y tras detectar que profesionales sanitarias querían vacunarse sin abandonar la lactancia, el Parque Sanitario Sant Joan de Déu impulsó el estudio LacCOVID, publicado en medRixv.

“Los resultados alientan a todas las mujeres lactantes que estén dando el pecho a vacunarse con las vacunas basadas en ARNm sin interrumpir el amamantamiento”, afirmaron Erika Esteve y Vicens Díaz de Brito, médica adjunta y jefe del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital de Sant Boi (Barcelona) del Parque Sanitari Sant Joan de Déu, respectivamente, ambos coordinadores de este trabajo.

El estudio demuestra la existencia de anticuerpos específicos contra SARS-CoV-2 (IgG) en leche y en sangre de madres lactantes que recibieron la vacuna de Pfizer/BioNTech.

Para hacer el estudio han extraído 52 muestras de leche materna y de sangre, que han analizado en tres momentos diferentes: después de recibir la primera dosis de la vacuna, dos semanas después de esta y cuatro semanas después de la segunda dosis.

Así, han visto que los anticuerpos contra SARS-CoV-2 se incrementan notablemente después de la segunda dosis y que los niveles de IgG (anticuerpos) en sangre están correlacionados con los niveles en leche materna, hecho que permitiría hacer en un futuro un cálculo aproximado de los niveles de IgG vacunal en leche materna, únicamente con un análisis sanguíneo de la madre.

Los test serológicos mostraron que ninguna de las participantes había sufrido previamente covid-19 y que tampoco la contrajeron durante el estudio, cuando se les practicaron también el test de antígenos previos a cada toma de muestras.

El estudio continúa en marcha hasta completar el seguimiento de las 32 mujeres participantes.

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