EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/ Columna 

Este 3 de mayo, se celebró el “Día Mundial de la Libertad de Prensa”. La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, siguiendo la recomendación de la Conferencia General de la UNESCO de 1993, proclamó esta fecha como tal, de conformidad con el artículo 19 de la “Declaración de los Derechos Humanos”, que establece que la libertad de expresión es un derecho fundamental.

“Todo individuo –dice- tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir información y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”. Para la ONU, esta fecha debe ser emblemática para celebrar los principios fundamentales de la libertad de prensa; evaluar la situación de dicha libertad en el mundo; defender a los medios de comunicación de los atentados contra su independencia y rendir homenaje a los periodistas que han perdido la vida en el cumplimiento de su deber.

Sin embargo, como ya lo hemos comentado, los ataques, las descalificaciones y los señalamientos a medios y periodistas, se han convertido en el deporte favorito de los íconos de la Cuarta Transformación. Hace sólo una semana el consejero jurídico de la presidencia, Julio Scherer, hijo de un reconocido maestro del periodismo mexicano, emitió una de las declaraciones más torpes y desafortunadas que se hayan emitido en la cúpula del poder: “Hay que taparles la boca a los reporteros”.

Y el mal ejemplo ha cundido. Cualquier baba de perico quiere agredir al periodista. Golpearlo en multitud. Arrebatarle su cámara fotográfica. Secuestrarlo o, inclusive, desparecerlo o asesinarlo. La agresión no sólo proviene de los grupos criminales, sino de la delincuencia de cuello blanco, organizaciones o grupos de vándalos. Hace un mes, un grupo de porros y pseudo normalistas arremetió en contra de reporteros y fotógrafos. Y ninguna autoridad integró siquiera una carpeta de investigación.

El jueves de la semana pasada, el colega Tomás Martínez, del periódico Noticias, fue golpeado y despojado de sus instrumentos de trabajo por moto-taxistas del Frente Popular 14 de junio y el primero de mayo, Pepe Bolaños, caricaturista de El Imparcial, fue desalojado violentamente de su propiedad. Diversos organismos no gubernamentales como la SIP o Artículo 19 han manifestado su repudio a estas prácticas que pretenden conculcar la libertad de expresión. Ante este panorama de violencia e impunidad, lo único que nos queda es la capacidad de denuncia y, sin etiquetas ni colores, cerrar filas para defender nuestra labor de informar.

No hay comentarios

Dejar respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.