Foto: Ilustrativa
Citlalli López 

OAXACA, Oax. Hermilo Antonio tenía nueve años cuando supo que su vocación era ser docente. Indígena zapoteco oriundo de Santo Domingo Ingenio, municipios de la región del Istmo, fue puesto frente a grupo cuando tenía 14 años de edad debido a su entusiasmo y vocación.

A partir de ese momento, no ha parado y está próximo a cumplir medio siglo como docente.

Él estudio la primaria en la escuela el Progreso, en el barrio el Carnero en Santo Domingo Injenio, aquella fue de las primeras escuelas que se fundaron; tendrá casi 100 años de su fundación, ahí aprendió sus primeras letras.

Terminando la primaria y casi por cumplir los 16 años fue invitado a ser maestro municipal.

Su vocación era tal que a la par de estudiar su secundaria en horario nocturno realizaba labores docentes y con el dinero que le pagaban solventaba sus estudios. Él vivía con su abuela quien era partera en situación de precariedad.  

Posteriormente surgió la necesidad de solicitar el ingreso a la Normal Superior, hecho que solicitó al gobierno federal con una carta de recomendación extendida por el gobernador del estado en aquél entonces, Fernando Gómez Sandoval, como interino.

Al viajar a solicitar la carta fue recibido junto con otro compañero por el secretario particular de nombre Ramón G. Bonfil. Así empezó su gran carrera por ser maestro.

Su debut fue como fundador de la escuela primaria rural Venustiano Carranza ubicada en Cerro Negro, Tepelmeme Villa de Morelos, municipio de la Mixteca al que llegó haciendo tramos a pie y otras en mula en un camino de más de 14 horas.

Él iba contento, pero cuando se fue al recorrido de 14 horas a veces caminando otras en mula, él se decía asimismo ¡ay, Dios!

Desayunaron, comieron en el camino, hasta llegar a la comunidad de Cerro Negro. Cuando llegó le dieron un recibimiento que lo llenó de satisfacción y le levantó bastante porque los niños tenían sed de aprender.

En ese lugar fue el único maestro con 45 niños a su cargo. Corría el año de 1972, ahí estuvo un año y luego fue cambiado a la región del Istmo.

Actualmente es director de la escuela primaria Progreso, aquella en donde él fue estudiante.

Ahí donde corrió y jugó con sus compañeros se ha desempeñado durante 37 años como docente.

La escuela tendrá al menos cien años de vida y más de un cuarto de su existencia ha sido acompañada por Hermilo Antonio, conocido cariñosamente como el maestro Milín.

Desde su inicio como maestro hasta la fecha ha visto egresar ha 37 generaciones y más de mil 200 estudiantes.

Hermilo Antonio tiene actualmente 67 años de edad, cuatro hijas y siete nietos y nietas.

Dos de sus hijas siguieron el rumbo de su profesión y otras dos se desempeñan en la ingeniería y ciencias de la comunicación.

Como consejo -señala- que el maestro nunca debe de perder la vocación, el cariño y el entusiasmo por enseñar.

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