Lisbeth y Vidalina, madres obligadas a romper dinámicas en la pandemia

Patricia Briseño

OAXACA, Oax. “La pandemia vino a reforzar la unidad de mi familia, sin importar la frontera entre México y Estados Unidos. Mi madre, es el factor de cohesión, estamos conectados, y somos capaces de apoyarnos unos a otros, a pesar de la distancia física”, comentó Lisbeth Baños Laredo, artesana originaria de la comunidad afromexicana de El Ciruelo, Pinotepa Nacional, Oaxaca.

Con la cuarentena, como medida necesaria para evitar la propagación de los contagios por coronavirus, la mujer costeña se vio obligada a suspender su trabajo de diseño y confección artesanal de vestidos, para abocarse a atender a su hijo de 12 años, y a su mamá, Vidalina Laredo, de 70 años.

“Las primeras semanas de la cuarentena, que se prolongó más de un año, nos vimos obligadas a aprender una dinámica diferente. Romper la rutina. Cuando menos me lo imaginé estaba en clases en línea al lado de mi hijo, y apoyando a mi mami en la elaboración de desayunos y comidas para llevar”, recordó.

 “Ella (mamá) tiene la sazón y yo, colaboro en la preparación y llevo los alimentos a domicilio, pero sin descuidar, los mensajes directos de los profesores y el chat de madres de la escuela”.

Sin embargo, resaltó, no hubiéramos salido adelante sin el apoyo de mi hija, de 20 años, estudiante de psicología, en la Universidad de Colorado, Estados Unidos, quien, por video llamada, guía a su hermano, estudiante de primero de secundaria.

“La tecnología, con todo y sus dificultades, y el costo económico que representa contar con datos en el celular, nos acerca, y también me permite estar pendiente de mi hija mayor, becaria en la Unión Americana”, dijo.

Lisbeth destacó que este mismo medio le permite tanto a ella como a su mamá, tener contacto frecuente con sus hermanos, radicados en la ciudad de Nueva Jersey. “Nuestra comunicación es permanente, y ellos están al pendiente de mi mami, como de sus necesidades, salud y medicamentos”, dijo.

Resaltó que la aportación económica de ambos hermanos, con el envío de divisas, es fundamental para salir adelante en los gastos más fuertes durante la pandemia, pues lo que ellas ganan con la venta de comida en la comunidad El Ciruelo únicamente alcanza para sacar a flote la economía de la casa, y lo que le demanda su hijo, estudiante de Secundaria.

“Sin importar la distancia entre México y Estados Unidos, somos cercanos, hemos vivido momentos de angustia y tristeza, pero también alegría y satisfacciones, todos desde casa. Unidos, por mi mamá, mi viejita de 70 años”, refirió Lis.

A partir de este año, ya con su mamá vacunada e hijo próximo a egresar del ciclo escolar, Lisbeth Baños Laredo se dio a la tarea de involucrarse en la tecnología y abrir su página en la red social Facebook, Diseño y Bordados Lis, donde muestra sus textiles artesanales.

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