Elecciones en San Bartolomé Quialana/Foto: archivo Jorge Luis Plata
Citlalli López

OAXACA, Oax. La usurpación de espacios y el abandono presupuestal serán dos de los grandes riesgos que pudieran jugar en contra de los derechos político electorales de las mujeres indígenas y afromexicanas en las elecciones municipales donde se renovarán 153 presidencias regidas por partidos políticos.

El órgano electoral local, así como los jurisdiccionales tendrán que actuar de manera responsable y comprometida para evitar que la simulación sumada a las barreras estructurales históricas, violenten el camino de las mujeres en el acceso a los cargos de representación pública. Revisar a conciencia y escrupulosamente cada una de las candidaturas, será determinante.

Edith Matías Juan, Integrante de la Asamblea Nacional Política de Mujeres Indígenas (ANPMI) e integrante del Centro Profesional Indígena de Asesoría, Defensa y Traducción (Cepiadet), señaló que ante el reconocimiento y garantía tardía para que las mujeres pudieran desempeñarse en la esfera política, muchas que apenas se están incorporando como militantes en los partidos políticos enfrentarán procesos sin el acuerpamiento.

Los recientes procesos electorales han evidenciado cómo los particos políticos buscan cualquier resquicio para burlar lo establecido en la ley, no sólo colocando a las mujeres en espacios con pocas posibilidades de triunfo para cumplir con la cuota, sino postulando a familiares (esposas, hijas, hermanas) o apostando por candidatas a quienes después obligan a renunciar para que su espacio sea asumido por un hombre.

En otros casos -abundó- también hay toda una estructura que obedece a intereses que restan la posibilidad de acción y toma de decisiones de las mujeres para colocar sus propias agendas. Eso es bastante evidente y es un problema que se viene arrastrando de elecciones anteriores y es necesario seguir nombrando.

Edith Matías Juan, indígena zapoteca originaria de Villa de Díaz Ordaz, licenciada en Ciencias de la Educación, promotora de los derechos lingüísticos, e integrante de la ANPMI desde el 2014 destacó que, si bien los órganos electorales han avanzado en generar protocolos, de mecanismos de acciones afirmativas, siguen inmersos en determinadas disyuntivas.

Los órganos electorales -abundó- necesitan aprender cómo definir una ciudadanía indígena, como identificarla y cómo funcionan los sistemas normativos para resolver las controversias que se están generando.

Finalmente -señaló- los órganos electorales actúan conforme a las reglas establecidas y, aunque no sea lo correcto o sus decisiones no sean tan justas desde la perspectiva social, se ciñen a sus reglamentos y protocolos enunciados en diversas materias.

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