EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/ Columna 

A lo largo de este proceso electoral y a invitación de mis amigos y compañeros de ORO RADIO, de Humberto Cruz y de mi colega, Jaime Guerrero, llevamos a cabo una mesa permanente de entrevistas, análisis e interpretación periodística de los acontecimientos que se llevaron a cabo a lo largo de dicho proceso. Sin filias, fobias, vaticinios o especulaciones hemos ido desglosando el quehacer de partidos y candidatos; de sus campañas y expectativas.

Con un afán crítico, hemos puesto bajo escrutinio periodístico –sin pontificar ni hacerle al futurólogo- situaciones preocupantes de violencia política, de género, de nepotismo y casos específicos que han ido marcando este prolongado proceso. Del análisis de todo lo que hemos podido aprehender de ello, hay una coincidencia: esperamos que la jornada electoral del próximo seis de junio, se lleve a cabo sin sobresaltos, sin violencia, en un ambiente de paz social y civilidad.

La historia política oaxaqueña nos han enseñado que en nuestro terruño, como en ningún otro en el país, todo lo que apunte a elecciones se vive con una virulencia inédita. Sobre todo las elecciones en municipios. Hace décadas, servir como presidente municipal era un cargo honorario, sin estipendio, sin participaciones o recursos. Sin embargo, hoy en día, sobre todo en cabeceras municipales o comunidades, es un ejercicio de vida o muerte. ¿Y saben cuál es el factor de discordia? El dinero.

Como parte de este equipo periodístico hago un llamado a la civilidad, a la concordia, a respetar los disensos, las diferencias, que son eje también de nuestra incipiente democracia. Hagamos un ejercicio en verdad democrático; a respetar el voto ciudadano; a admitir que la democracia es, asimismo, una dictadura de las mayorías. Pero, sobre todo, un llamado a participar en las urnas. A acudir a las casillas a emitir el voto.

Oaxaca se ha caracterizado por un alto índice de abstencionismo. Esa mala nota hay que revertirla. Porque no hay que quejarse que si aquellos que nos gobiernan lo hacen bien o mal, sino de demostrar con el voto que estamos de acuerdo o no. Pero no dejar que otros decidan por nosotros. Sin violencia, sin agravios, sin insultos. Respetar el voto ciudadano y participar, son los ejes de esta democracia, aún en pañales. Atrás deben quedar los estigmas de compra de votos. Todos son iguales.

Ojalá que el proceso del domingo traiga consigo un país más justo, equilibrado, democrático y no la antesala de una dictadura simulada, que habrá de revertir la historia de un país justo y generoso y cuya vida institucional se ha forjado en sangre.

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