EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/ Columna 

Uno de los rubros más descuidados en la actual administración municipal es el de la seguridad. Los robos, asaltos en plena vía pública y hasta ejecuciones, se han vuelto algo común en territorio citadino. La fuerza policial se advierte diezmada, pues afirman que hay elementos que están prácticamente incapacitados para poder desempeñar su papel. Otros más cumplen labores ajenas a su cargo. Y los hay también, para resguardar la seguridad de quienes desempeñan un puesto relevante en el gobierno local.

La zona del Mercado de Abasto es una tierra de nadie o más bien de malandrines y viciosos que han hecho del robo y el asalto, su modus vivendi. El propio Centro Histórico no se salva de la inseguridad. Vecinos de colonias y agencias extrañan los rondines. Son tan escasos como nulos para prevenir o inhibir ilícitos. Las patrullas, se dice que rentadas, brillan por su ausencia. No se cumplen ni en pequeña escala la cantidad de elementos de acuerdo al número de ciudadanos.

Emulando a sus homólogos del gobierno estatal, los jefes policíacos municipales se regodean en las estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, que ubican a Oaxaca como una de las entidades más seguras del país. Y bajo esa premisa dejan hacer y dejan pasar. Además, claro, de la evidente pobreza en armamento, tecnología, uniformes, equipo. Nuestra policía municipal capitalina, no está al nivel de la que tienen otras ciudades intermedias en el país.

He ahí el por qué bandas de carteristas operan a la luz del día. Los robos en el Mercado de Abasto y en cercanías de ese estercolero llamado Central Camionera de Segunda Clase, son algo cotidiano. Se espera que luego del incendio del 27 de mayo de 2020 y las obras de remodelación que se emprendieron con presupuesto estatal en el primero, se refuercen los mecanismos de seguridad. Grupos y organizaciones que regentean a mercaderes y comerciantes, también se benefician de la inseguridad.

A la actual administración municipal le queda poco más de medio año. En entrevista, el presidente electo ha reconocido que este tema no puede ser soslayado sino estar en las prioridades de la agenda. Ojalá que así sea. Es una paradoja echar las campanas al vuelo para publicitar a Oaxaca como una de las ciudades más bellas de México; con una calificación notable a nivel mundial, por su belleza, cultura y tradición, pero en el fondo presa cotidiana de acciones fuera de la ley, ante la apatía de sus autoridades que, con el ardid de una falta de presupuesto, la han convertido en rehén de la delincuencia.

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