Luego de celebrarse las elecciones del pasado 6 de junio, las medidas sanitarias se relajaron en la región, donde sus habitantes piden ayuda en el abasto de medicamentos.

Agencia / ES

OAXACA, Oax. Un tanque de oxígeno estacionado en la puerta principal de la familia Ángeles Aguilar, lo dice todo. En este hogar el virus que provoca la Covid- 19 entró, y ahora 10 de familiares viven con miedo.

Esta historia es similar a la de otras familias en Tequisistlán, Oaxaca, un municipio oaxaqueño donde han muerto 16 personas por este virus y hay mil 600 contagiados según el subregistro de sus autoridades.

Las calles lucen vacías y silenciosas, la gente solo sale para lo necesario: Comprar alimentos, medicinas y oxígeno. Quién no está enfermo mira de lejos como esta pandemia se ha incrustado hasta en las venas de sus habitantes, quienes piden ayuda a través de las redes sociales, especialmente el abasto de medicinas.

Como “La llave del Istmo” se le conoce a este municipio oaxaqueño localizado a cuatro horas de la capital de Oaxaca donde habitan 6 mil habitantes, quienes viven encerrados y con miedo, unos porque temen contagiarse y otros porque están contagiados y quieren salvarse.

Durante 15 meses, esta localidad istmeña de origen chontal no tuvo un solo contagio de coronavirus, pero tras pasar a semáforo epidémico verde y relajar las medidas sanitarias con las elecciones del 6 de junio, todo cambió. Ahora el rostro de los habitantes es de tristeza y preocupación.

Antonia, una mujer de 46 años conectada al oxígeno y recostada en su cama habla bajito para decir que las secuelas del virus la tienen sin fuerza ni energía, y espera pronto librar este mal que la tiene postrada desde hace 20 días.

Además de Antonia, su esposo Guadalupe, sus dos hijos, yernos, suegros y cuñados también han conocido del SARS-CoV-2, algunos aún cursan con gravedad este virus en su cuerpo, otros ya dieron negativo a la prueba que detecta Covid-19 en el organismo.

De 50 años, don Guadalupe Ángeles Luis confiesa que le preocupa el daño emocional que provoca la pandemia, porque es una desesperación saber que se te va la vida al sentir todos los síntomas, especialmente la tos, dolor de cuerpo y la temperatura.

“Vivimos con miedo, ahora mi esposa es la que está enferma pero por la secuelas que dejó la Covid-19, es triste, por fortuna contamos con el apoyo del presidente municipal que nos dota de oxígeno, hemos gastado todos nuestros ahorros, esta enfermedad llegó y nos acabó a todos”.

El oxígeno es el elemento vital que más se requiere, confirma el presidente municipal Roel Filio, quién no se da abasto para brindar ayuda tanto a las personas que están contagiadas como a las que pierden un familiar.

El mandatario informó que aunque las pruebas rápidas solo confirman 160 casos, el contagio es masivo, porque solo se aplicaron a un miembro por familia para comprobar la presencia del virus en el hogar -debido a que no hay suficientes-, pero el resto tienen los mismos síntomas, lo que significa que 1 de cada 6 lugareños tiene coronavirus.

El ayuntamiento contribuye con oxígeno y gastos funerarios, y lleva un registro de los decesos y también casos confirmados.

En este lugar existe un hospital abandonado desde hace más de 10 años, por lo que el presidente municipal exhortó a las autoridades federales a equiparlo y dotarlo de medicamentos, que de haber funcionado, sería una ayuda primordial para las familias que viven con este padecimiento.

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