La urbanización y la sobreexplotación ponen en riesgo a las azucenas silvestres

Patricia Briseño

OAXACA, Oax. Al inicio del verano, los racimos de flores de azucena y su rocío fresco predominan en los cerros que rodean a la ciudad y zona metropolitana de Oaxaca. La azucena silvestre es la flor emblemática de Oaxaca, incluso está grabada en el escudo de la capital; nace, crece y caduca en forma natural en la época lluviosa de julio, pero las comunidades y expertos advierten está en riesgo de perecer derivado de la sobreexplotación y la crisis climática que vive México.

Desde tiempos antiguos se sabe que las familias se dirigían por la tarde a los cerros cercanos de la capital como el de Monte Albán, San Felipe o el Crestón a recoger azucenas de campo (milla biflora), también conocida como lirio, estrella, flor de San Juan, flor de Mayo o flor de San Jacinto. Durante el mes de julio, a partir de las cinco de la tarde, el blanco de sus hojas y aroma envuelven el campo”, comentó Jorge Bueno Sánchez, cronista de la ciudad de Oaxaca.

“Los lugares favoritos para el corte eran el Cerro del Fortín (llamado también Rotonda de la Azucena, antecedente del auditorio Guelaguetza) o el cerro de Monte Albán, no obstante, el crecimiento de la marcha urbana fue ganando terreno”, lamentó.

Para el cronista de la capital oaxaqueña, la recolección de flores silvestres, se posesionó como una tradición local. Tras días de lluvia, representó tardes de convivencia familia, “el alboroto de los chicos que buscan y encuentran la flor y al final del recorrido, el aroma tan rico que despiden por la noche en los hogares, cuando son colocadas en las casas ya sea decorando un lugar o bien honrando alguna imagen religiosa”.

“Ciertamente, dijo, la recolección ya no es posible por la urbanización, sin embargo, existen aún lugares donde es posible hacerlo”.

Prohíben la venta para garantizar futuras poblaciones de azucenas

Esta tradición se ha perdido poco a poco, como las poblaciones de flores, debido a la falta de conocimiento del visitante al cortarlas de raíz, y no del tallo, sequías prolongadas, cambio de uso de suelo, sobrepastoreo de caprinos y sobreexplotación de los mantos freáticos.

El Pedregal, centro demostrativo de permacultura, ubicado en el municipio de San Andrés Huayápam, a unos 20 minutos al oriente de la ciudad de Oaxaca, dedicado a asegurar agua para todos, también ha concentrado su atención en el cultivo y conservación de plantas nativas, frutales, ornamentales (como las azucenas) y hierbas medicinales.

Álvaro Santiago López, ingeniero forestal y encargado de El Pedregal, comentó que este centro demostrativo ha procurado la humedad del suelo para garantizar la futura población del lirio o azucenas silvestres.

En este centro, nacido en 2005, a partir de la participación concertada de habitantes, científicos, ambientalistas y gobierno, se puede conocer azucenas de distintos tipos: mayitos (etapa inicial), cinco estrellas, dalias y estrellas.

Bajo esta condición, en San Andrés Huayápam, el corte de la flor icónica está controlado, se prohíbe la venta y existe un compromiso colectivo por su cuidado. Asimismo, la autoridad local recomienda, a través de redes sociales, la forma idónea de corte de la planta.

DATO:

El valor de la azucena como elemento tradicional oaxaqueño encuentra sentido en la leyenda de la princesa Donají, quien, en su defensa por su pueblo, le cortaron la cabeza; años más tarde, la extremidad fue encontrada debido a que un lirio silvestre o azucena nació del lóbulo del oído de doncella. Para honrar esta leyenda, el escudo de la ciudad, contiene la imagen de Donají con la azucena que le brotó en el oído.

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