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FLORIDA. El módulo InSight de la NASA, llegó a Marte en noviembre de 2018 con la intención de estudiar por primera vez el interior del planeta rojo y proporcionar información sobre su actividad tectónica y composición.

Tras algunos estudios y dificultades, la sonda ha sido capaz de revelar la estructura del planeta, confirmando las teorías que los científicos habían planteado por alrededor de 10 años, en las que mencionaban que el núcleo es distinto al de los otros planetas que también han sido estudiados (la Tierra y la Luna).

Para llegar a estos resultados, la sonda registró 733 martemotos (terremotos en Marte) desde inicios de 2019 y estudiando las ondas sísmicas de aproximadamente 35 de ellos con magnitudes entre 3 y 4 grados en la escala de Richter, logró establecer la profundidad del subsuelo, dependiendo de como se comportaban las ondas en función de su velocidad o dirección, para así detectar las distintas capas que componen al planeta.

Esto no fue nada sencillo, puesto que la sonda cuenta con instrumentos limitados, solo lleva un sismómetro y se encuentra estático en la superficie marciana, pero cuenta con una gran sensibilidad, que por un lado le permite captar cualquier temblor débil, pero también capta el ruido de muchas otras fuentes de sonido, como los vientos de la superficie, las tormentas de polvo, o hasta los “crujidos” de su propia estructura derivado del cambio de temperatura en los materiales del InSight.

Tras revisar los análisis, el equipo que analizaba la información de la sonda, llegó a la estimación de que el núcleo del planeta abarcaba aproximadamente 3,600 kilómetros de diámetro, un poco más de lo que se había predicho, mientras que su densidad es un poco mayor de lo esperado, y en su composición se trata de un núcleo de hierro-níquel, con un 10 a 15% de sulfuro, en combinación con otros elementos cómo oxígeno, hidrógeno y carbón.

Además, en torno al núcleo se pudo conocer que al no contar con uno interior y exterior, lo que explicaría porque el planeta se enfrió muchísimo más fácil y perdió su campo magnético, que era similar al de la Tierra hace aproximadamente 4,000 millones de años, lo que derivó en la pérdida de atmósfera y lo convirtió en el mundo estéril que conocemos actualmente.

También se pudieron conocer algunas cifras en torno al manto, que tiene una profundidad de 1,560 kilómetros, mientras que para la corteza se manejan dos teorías distintas:

  1. Si cuenta con dos capas, tendría una profundidad de hasta 20 kilómetros
  2. si por otro lado, tiene tres capas, llegaría a medir aproximadamente 37 kilómetros.

A pesar de toda la información recabada por el InSight, se mantienen esperanzas en poder detectar un terremoto mayor a 4 grados, lo que arrojaría información más precisa sobre las teorías actuales y llevaría a una mejor comprensión del planeta rojo.

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