Foto: Rocío Flores
Citlalli López 

OAXACA, Oax. Cinco personas fueron bajadas del tendedero de deudores alimentarios morosos luego de haber comenzado a pagar la pensión de sus hijas e hijos, responsabilidad que habían dejado de asumir por varios años.

“Llegué a un acuerdo con el papá de mi hija para que comience a pagarme lo de la pensión, te lo quería compartir porque me pidió que bajáramos su foto de la cuenta de deudores”, es uno de los mensajes que compartieron colectivas feministas a través de la cuenta en Facebook “Deudores Alimentarios Morosos”.

Algunos de los papás morosos alimentarios después de haber sido colgados en el tendedero, fueron identificados por más mujeres como padres que dejaron en el abandono a otros hijos e hijas. En una publicación más se lee: “Hola buen día, vi la publicación que hicieron. Mi hermana está embarazada de él, me pueden contactar con la chica para saber más del tema y podamos poner una denuncia”.

A través de la cuenta en redes sociales, las colectivas recalcaron que “el esposo de una puede ser el deudor o agresor de otra”, por lo que convocaron a seguir denunciando.

“Para esto sirve nuestra justicia violeta, la nuestra, la del tendedero; para que más mujeres conozcan a sujetos irresponsables que no cumplen ni con la alimentación de sus hijas e hijos y se dedican a enamorar mujeres, engañarlas y después abandonarlas”.

Los tendederos de denuncia se volvieron una herramienta fundamental en la lucha feminista. La impunidad que prevalece en muchos casos de violencia contra las mujeres, colocó esta expresión como una forma de castigo social.

En el país y en el estado este mecanismo ha visibilizado y denunciado el acoso sexual que se da en instituciones de educación media y media superior públicas y privadas.

Actualmente ha sido utilizado para denunciar la violencia económica ejercida contra las mujeres al colocar en ellas toda la responsabilidad de la manutención de hijas e hijos, de la misma manera evidenció la violación a los derechos de la niñez por parte de los padres ausentes.

El origen de esta práctica se remonta a 1978 con la artista y crítica de arte feminista Mónica Mayer y su primera obra conceptual “El Tendedero” que se inauguró el 22 de marzo de ese año en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México.

En ésta la artista pidió a las mujeres de distintas clases, edades y profesiones que respondieran: “Como mujer, lo que más detesto de la ciudad es…”.

La mayoría de las respuestas giraron en torno a la violencia sexual en las calles y en los servicios de transporte público.

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