EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/ Columna 

El Sector Salud, en estos tiempos de contingencia, ha vivido una crisis inédita. El burocratismo, la opacidad y las complicidades se han enquistado ahí, no sólo de la parte oficial, sino también de los cacicazgos sindicales. La contratación de miles de trabajadores administrativos eventuales, sin el techo financiero correspondiente, ha creado en el gobierno estatal un boquete financiero, que no se podrá resolver en el corto plazo.

La desaparición del Seguro Popular y la creación del Instituto para la Salud y el Bienestar (INSABI), que trajo consigo el gobierno de la Cuarta Transformación, no sólo dejó en la indefensión a millones y millones de beneficiarios, sino que vino a develar también, una serie de irregularidades administrativas y financieras, que hoy en día, ponen en tela de juicio todo el sistema, sobre todo, una nómina obesa, que sigue permeando en el sector salud, lleno de trabajadores sin funciones específicas.

Las protestas de los diversos sindicatos que laboran ahí, son permanentes. O es la falta de medicamentos, insumos, uniformes o pagos retroactivos, o son los temas laborales. En el fondo de todo son los desequiibrios presupuestales que hoy han hecho crisis y que tienen como alternativa, el retiro de más de cinco mil trabajadores. Una medida severa, dolorosa, pero según el titular de los Servicios de Salud, necesaria y urgente.

Es increíble que sólo los trabajadores de base se estimen en más de 15 mil, con todo lo que ello implica en salarios, prestaciones y demás. Y únicamente en la Sección 35 del Sindicato Nacional de Trabajadores de Salud y sub-secciones. Hay que agregar otros sindicatos menores que también exigen prebendas. Lo paradójico es que aquello que falta son médicos, enfermeras y personal calificado.

Sin embargo, es una total incongruencia, que en la crisis sanitaria que nos ha traído la pandemia de Covid-19, que sólo en el mes de agosto ha mostrado sus efectos más letales, se tenga que privilegiar el pago de salarios ante la prioridad de adquirir equipo, medicinas e insumos. El directorio de médicos y enfermeras que han entregado su vida en el combate a este mortal virus, no debe admitir vacilaciones.

Sin duda alguna, la crisis que vive hoy el sector Salud debe tener una salida. Habrá que atender con prontitud la reingeniería del personal y racionalizar el gasto. Para poder seguir cumpliendo su misión debe atender –valga la redundancia- la salud de sus finanzas. Sin presupuesto, sólo será un simple elefante blanco.

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