EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/ Columna 

Cada en cuando se vuelve a poner en la agenda ciudadana, la brutal contaminación de nuestros ríos y afluentes, particularmente los Ríos Atoyac y Salado. Obviamente no son los únicos. Gobiernos estatales y locales van y vienen, sin dar una alternativa a este rubro. Todo se ha remitido a discursos y buenas intenciones, pero nada más. Hay una dependencia estatal, la Secretaría del Medio Ambiente, Energías y Desarrollo Sustentable -SEMAEDESO- de nombre kilométrico, pero sabrá Dios qué hace al respecto.

El asunto es que los desechos que se arrojan a los citados afluentes se están convirtiendo, cada día más, en un serio tema de salud pública. No soy especialista en el rubro de protección del medio ambiente, sin embargo, estimo que el mismo debe ser resuelto en el marco de los tres órdenes de gobierno, principalmente, de manera coordinada con los gobiernos municipales por donde transitan los ríos y afluentes en mención. De la misma manera deben resolverse otros temas de relevancia como es el crecimiento anárquico de los asentamientos urbanos, la basura o la inseguridad.

Otro de los rubros que, al menos tiene dos décadas que está en la agenda de los gobiernos municipales citadinos, es la construcción de un nuevo relleno sanitario. Cada campaña política vuelve aparecer en los discursos de proselitismo, pero cuando las autoridades electas ya se asientan a despachar en el viejo edificio de la Plaza de la Danza, en automático olvidan sus compromisos. El actual tiradero de basura, ubicado en jurisdicción de la Villa de Zaachila está ya rebasado en su capacidad. Además, por el sitio en que está asentado, se ha convertido en eje de chantaje y presión política. Urge reubicarlo.

Si bien es cierto que las lluvias de los últimos tiempos no han mostrado su lado pernicioso y, por fortuna, no hemos padecido hasta el momento, al menos en la capital, inundaciones o siniestros, el tema de la apropiación ilegal del predio en donde se ubicó la presa “Rompepicos”, no debe olvidarse. Quienes vivimos por la zona norte de la capital recordamos con precisión la existencia de dicha presa, que fue, en su momento, un espacio de contención para las corrientes del Río San Felipe. Extrañamente, como por arte de magia le aparecieron dueños. Un caso evidente de apropiación ilícita.

Los problemas de la contaminación en la capital y los Valles Centrales, el de la basura y el de la presa pues, tienen que verse desde una perspectiva integral. Un problema conlleva al otro. Esperamos que la autoridad municipal electa, vaya contemplando esta problemática, de cuyo tratamiento o solución, dependerá el éxito o fracaso de su administración.

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