EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/ Columna 

En verdad, nadie querrá estar en el papel del titular de los Servicios de Salud en el estado, Juan Carlos Márquez Heine. Tener en las manos la papa caliente de realizar un despido masivo de trabajadores del sector. Médicos especialistas, generales, enfermeras, trabajadores de servicios, etc., no es tarea fácil. Fueron más de cinco mil los que fueron contratados de manera irregular, desde el gobierno pasado, sin contar con el techo financiero y presupuestal, para el pago de sus salarios. Por supuesto que se trató de una medida arbitraria y torpe.

Existe en el sistema de salud un boquete financiero, porque también -y ello hay que decirlo- ha sido como una pila de agua bendita en donde muchos han metido la mano. Las irregularidades administrativas han ido de la mano con las prácticas de corrupción. El problema pues, no es reciente. Este gobierno heredó del pasado un catálogo de adeudos, pues durante años no se pagaron conforme a la ley, las cuotas ante el ISSSTE y los impuestos al Sistema de Administración Tributaria -SAT-. De estas anomalías, por supuesto, los sindicatos y dirigentes no han sido ajenos.

El gobierno estatal, en lo que le compete, pues los Servicios de Salud son un sector federalizado, está en una encrucijada. Por un lado, evitar que la deuda que hoy se tiene siga creciendo hasta convertirse en un problema mayor y afecte las participaciones que son canalizadas al estado por la Federación y, por la otra, la imposibilidad de mantener una planta laboral necesaria para tener en buenas condiciones de funcionamiento, la estructura hospitalaria, pero sin los fondos económicos para solventar salarios y prestaciones.

El tema laboral es uno más de los problemas de salud, además de la falta de insumos, medicamentos, el tema de los niños enfermos de cáncer y la crisis en la que viven algunos nosocomios, como es justamente, el Hospital de la Niñez Oaxaqueña o el Centro Oncológico y Radioterapia de Oaxaca. La protesta de los padres y madres de familia de menores que requieren medicina y tratamiento oncológico; de médicos especialistas que dicen que “antes fueron héroes, en la lucha contra la Covid-19; ahora son desempleados”; de profesionales de la salud que, al quedar cesantes, dejan a sus pacientes en indefensión, es por todo, un problema serio.

Los coletazos para la sociedad en su conjunto están a la orden del día, traducidos en bloqueos carreteros, en la capital y otros puntos de la entidad oaxaqueña. Esto es, el tema de que hablamos está impactando seriamente el tejido social y la gobernabilidad. Ojalá que, aunque pausada y diferida, se busque una alternativa de solución a este intrincado y complejo tema, como la posible contratación por otras instituciones, como ofreció el presidente de López Obrador, en su última gira de trabajo.

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