Patricia Briseño

OAXACA, Oax. En la actualidad, el mercado del cempasúchil en México está dominado por la variedad marigold de maceta; surge del cultivo de semilla importada y modificada en países como China e India.

Sin embargo, esta variedad ha probado no ser sostenible para el campo mexicano pues ha orillado a los productores a abandonar variedades nativas.

Las semillas han sido genéticamente modificadas para conseguir colores más intensos y ciclos de cultivo más cortos.

Angélica Cervantes Maldonado, especialista en especies prioritarias de la Comisión Nacional para el Conocimiento de la Biodiversidad (Conabio), informó que la popularidad de la cempasúchil, conocida como marigold, es la que se promueve masivamente en el mercado debido a que es de talla pequeña y de fácil transportación en macetas.

A esta variedad se le considera “marchitas”, pues son incapaces de germinar, tampoco generan aceites, por lo que no emana el olor característico.

Ante la importancia del rescate del cempasúchil nativo precisó que las especies mexicanas corresponden a la tagetes erecta y tagetes patula, tiene tamaño ideal y se vende en racimos. Esta variedad genera semillas fértiles y pueden ser almacenadas para su cultivo.

Expuso que desde el año 2000 a la fecha, China se convirtió en el primer productor de la flor de los 20 pétalos.

En un análisis realizado por la UNAM, se encontró que, a partir del crecimiento de la planta, comenzó a utilizarse para otras áreas de la industria como la farmacéutica y de alimentos, para pigmentarlos.

Esto provocó que países como la India y la mismo China se interesan en la planta, por lo que se llevaron el esqueje (tallo) a sus países y lo reprodujeron bajo ambientes controlados.

Desde entonces, tres cuartas partes de la siembra en el mundo del cempasúchil pertenecen a China. Mientras que, el segundo sitio lo ocupa la India, teniendo 20 por ciento de la producción total.

En la provincia Yunnan, China, la plantación de cempasúchil ocupa casi siete mil hectáreas, lo que beneficia a cerca de 13 mil hogares de la región, traduciéndose en ganancias millonarias para la industria de ese país.

Por lo anterior, recomendó la bióloga, “al adquirir flores nativas se contribuye a preservar la diversidad de plantas nativas cultivadas y desarrolladas en el campo mexicano”.

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