EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/ Columna 

La semana pasada se dio un hecho ya calificado como histórico. Al menos 10 ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, validaron la sentencia para que les sean restituidas a Oaxaca, cerca de 160 mil hectáreas que pertenecen a los indígenas zoques de Santa María y San Miguel Chimalapas. Las mismas fueron apropiadas de manera ilegal por gobierno y comuneros del estado de Chiapas, que hasta crearon ahí un municipio: el de Belisario Domínguez.

La zona de Chimalapas ha sido un gran atractivo para ganaderos, tala montes, aventureros y hasta delincuentes. Desde 1950 de asentaron ahí los aserraderos de los hermanos Sánchez Monroy, originarios de Michoacán, que devastaron por completo bosques de maderas tropicales. Eso fue en las décadas 50 y 60 del Siglo XX. Más tarde, dicha zona fue vista como una rica veta para la explotación agrícola y ganadera. Hasta políticos chiapanecos explotaron para sí, grandes predios.

Durante mucho tiempo los pueblos zoques reclamaron su propiedad. Incluso -se sabe- exhibieron títulos de propiedad que datan del Siglo XVI. Aunque algunos lo tomaron como anécdota, autoridades comunales afirmaron haberle comprado a la Corona Española dichos predios. En su momento los alegatos fueron desoídos. Se le restaba méritos a la defensa que hacían estos pueblos originarios. Hasta que el gobierno estatal, que siempre mantuvo el tema en el olvido, envió al máximo tribunal del país, la controversia constitucional 121/2012.

Durante las dos últimas décadas, la invasión silenciosa de dicha franja de tierra trastocó la seguridad y la paz social. La violencia ha dejado un lastre de sangre y dolor. Sobre todo, la terquedad de quienes, a sabiendas de la ilegalidad en la que estuvieron, hizo que en territorio oaxaqueño se llevaran a cabo actos de gobierno, del vecino estado de Chiapas. Se violentaron los límites de una entidad que los tenía bien establecidos, cuando su vecino, apenas se integraba a la Nación Mexicana.

Matías Romero, el gran diplomático oaxaqueño, fue también historiador acucioso. En su obra: “Historia de la anexión a México de Chiapas y Soconusco”, publicada en el último tercio del Siglo XIX, dejó en claro que Oaxaca estaba ya constituido como estado soberano, cuando Chiapas apenas promovía su independencia de Guatemala. Pero bien. Ahora sólo falta que se restablezca la paz; que se superen las diferencias, entre oaxaqueños y chiapanecos y que, los hermanos zoques, que tanto lucharon por recuperar su territorio, no sigan en el olvido, como lo han estado durante décadas. Eso sí, sería un atentado de lesa humanidad.

No hay comentarios

Dejar respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.