EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/Columna

La situación tan problemática que vivimos los últimos días en la capital oaxaqueña, es inédita. Jamás un gobierno local se había desentendido, así como así, de las responsabilidades que le competen. Seguridad y el servicio de limpia son dos tareas por las que los citadinos pagamos nuestros impuestos. No son una gratuita concesión del gobierno en turno. Sin embargo, hemos seguido pagando los platos rotos de una pésima administración.

Desde hace ya algunos meses, los problemas con el Sindicato “3 de Marzo” y otros gremios que laboran en el ayuntamiento, se exacerbaron. Ya no sólo son los derivados de la falta de pago por la renta de los camiones recolectores y la carencia de combustible para poder operar –sólo éste rubro alcanza los 30 millones- sino que hay otros de igual envergadura, como el pago de las pensiones que, por ley, les corresponden a los jubilados, pensionados o pensionistas. Algunos dirigentes estiman que el monto es de 18 millones de pesos.

Hace poco más de un mes, el gobierno estatal tuvo que entrar al quite y ministrar al ayuntamiento 20 millones, para contener la protesta desbordada de los trabajadores municipales. Sin embargo, los problemas continuaron. Y ha sido la ciudadanía la que ha tenido que pagar los platos rotos, como los bloqueos del pasado 9, 10 y 11 de diciembre, en al menos 10 puntos de la capital. Pero, más allá de la responsabilidad que le compete a una presidencia municipal omisa, nada exonera a la dirigencia de los sindicatos que históricamente han mantenido al ayuntamiento boca abajo.

Como en la UABJO, acotada por al menos seis sindicatos que hacen fila para emplazar a huelga a la rectoría, porque cada año exigen revisión de contratos colectivos de trabajo, más prebendas, más vicios, también el municipio tiene que capotear las exigencias de varios. Y lo hemos visto, como decimos antes, tomando como rehén a la ciudadanía, con una bajeza impresionante. Para evitar que el problema continuara, tuvo que intervenir el gobierno estatal. Y ofreció pagar adeudos que, obviamente, no son de su competencia.

Estamos a escasos 16 días de que esta administración entregue la estafeta al edil electo, Francisco Martínez Neri. Y a sólo unos días de que inicie la temporada vacacional decembrina. ¡Vaya espectáculo tan deprimente que se le ofrece al turismo nacional y extranjero que nos visita! Sólo el cinismo de unos y la insensibilidad de otros, justifica tener una capital, orgulloso Patrimonio de la Humanidad convertido en estercolero y en una tierra de nadie. Habrá que apelar como don Benito Juárez, al “juicio inapelable de la historia. Ella los juzgará”. A unos por omisos e irresponsables; a otros, por indolentes y torpes.

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