EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/ Columna 

Tanto la Auditoría Superior de la Federación como el Órgano Superior de Fiscalización del Estado de Oaxaca –el OSFEO- han difundido información respecto a los municipios omisos en rendir cuentas y en dar información puntual sobre el uso de los recursos estatales y federales que utilizan con discrecionalidad. Sin embargo, todo va en función de la denuncia y no en acciones punitivas o penales, que sienten un precedente entre los ediles morosos, incumplidos o corruptos.

Algunos medios impresos, radiofónicos o digitales, han difundido información sobre aquellos municipios que no cuentan con sus portales de transparencia; que carecen de mecanismos de consulta para que el ciudadano pueda saber en qué se gastan los recursos o sus impuestos. Es increíble que, a punto del cierre, como ocurrió en Oaxaca de Juárez en días pasados, salgan a flote anomalías tan graves como aquella que no se tenía contemplado el pago de sus trabajadores.

Se trata de algo que hasta el más ignorante debe saber. No afectar el bolsillo de quienes laboran en un determinado orden de gobierno. ¿A dónde fueron a parar dichos recursos? ¿Quién o quiénes manejaron el presupuesto que tuvo que llegarse a esos niveles? Si los recursos de los Ramos 28 y 33 se ministraron a tiempo, ¿cuál fue su destino final? Sin embargo, no sólo el municipio de Oaxaca de Juárez dejará las arcas vacías, plagadas de adeudos y conflictos, hay otras cabeceras en donde se dieron situaciones burdas de corrupción, como Huajuapan de León, al que le fueron clonadas sus cuentas, que despojaron al ayuntamiento de poco más de 14 millones de pesos.

Desde hace más de una década no se sabe de algún expresidente municipal al que se le hayan fincado responsabilidades penales o se le haya exigido cumplir con un proceso resarcitorio. Las acusaciones de malos manejos, corrupción, desvío o peculado, se quedan ahí, sólo en la denuncia. Pareciera que existen redes de complicidad, entre quienes revisan las cuentas y los que las esconden. Como si las redes de corrupción involucraran a quienes, se presume, la son los responsables de sancionarla.

La pregunta es: ¿sirven de algo dichos órganos o sólo para tapar los hoyos de aquellos que, investidos de poder con el voto popular, se llenan los bolsillos, los de sus cómplices o cercanos? ¿Sirve de algo que varios municipios estén en la mira de dichos órganos fiscalizadores o sólo es una pantalla ficticia sólo para acalambrar a los responsables no para castigarlos? Algo hay de cierto. Ya veremos lo que pasa una vez que entreguen a los ediles que los sustituyen.

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