Estas afecciones estomacales están generadas por un virus y el consumo de alimentos contaminados.

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CALIFORNIA. Muchas veces los malestares en el estómago o los posibles dolores no son fácilmente identificables. Es posible que obedezcan a una infección viral (gastroenteritis) o a los efectos generados por la ingestión de algún alimento contaminado.

La gastroenteritis viral es una inflamación o hinchazón del estómago y los intestinos a raíz de un virus, según la biblioteca médica MedlinePlus. La infección puede llevar a que se presente diarrea y vómitos.

Este virus puede afectar a una persona o a un grupo de ellas que haya ingerido el mismo alimento o tomado la misma agua. Los gérmenes pueden entrar al organismo de distintas maneras: directamente del alimento o el agua, por medio de objetos como platos y utensilios para comer o se pueden transmitir de una persona a otra por contacto cercano. El virus también está presente en el vómito y las heces de las personas que tienen la infección.

Estos virus son altamente contagiosos y pueden propagarse rápidamente. Las personas infectadas se vuelven contagiosas desde el momento en que comienzan a sentirse mal y también durante los primeros días después de recuperarse.

La intoxicación alimentaria, por su parte, se refiere a la ingestión de alimentos contaminados. Bacterias, virus o parásitos pueden ingresar al cuerpo y generar una infección.

Las bacterias pueden crecer rápidamente cuando ciertos alimentos, incluyendo carnes, productos lácteos y salsas, no se mantienen a la temperatura adecuada o no se cocinan bien. Las bacterias y otros organismos nocivos producen sustancias venenosas que pueden causar inflamación de los intestinos cuando se comen.

De acuerdo con la publicación especializada Medical News Today, la Salmonella y el E. coli son dos tipos comunes de bacterias relacionadas con la intoxicación alimentaria.

Los síntomas de los virus estomacales y la intoxicación alimentaria son muy similares, pero puede haber algunas diferencias. En el caso de los primeros se puede presentar diarrea que puede ser acuosa, pérdida del apetito, náusea o vómitos, calambres estomacales, dolores musculares o debilidad, fiebre baja, dolores de cabeza y aturdimiento o mareo. Un virus estomacal generalmente no causa heces con sangre.

Adicional a estos signos, en la intoxicación alimentaria, se pueden presentar cólicos, dolores corporales y aturdimiento debido a la deshidratación. Las ensaladas, la carne de aves de corral crudas o poco cocidas, los huevos, los mariscos y otros productos lácteos son alimentos de alto riesgo de intoxicación.

Según los expertos, el tratamiento para tratar estas afecciones depende del organismo que causa la infección. Por lo general, lo que se necesita para las enfermedades virales, por ejemplo, es una terapia que incluya mayor hidratación, descanso, reposición de electrolitos y medicamentos para la fiebre. Esto se debe a que los virus no responden a los antibióticos y simplemente necesitan seguir su curso, precisa Medical News Today.

Los especialistas hacen algunas recomendaciones que pueden ayudar a la recuperación de un virus estomacal o una intoxicación alimentaria.

– Dejar que el estómago se recupere: Lo ideal es que la persona no consuma alimentos sólidos hasta que se sienta mejor.

– Chupar trozos de hielo o tomar pequeños sorbos de agua. Es necesario beber muchos líquidos para prevenir la deshidratación. Evitar los jugos u otras bebidas con mucho azúcar o edulcorantes, ya que pueden empeorar la diarrea.

– Empezar a comer poco a poco. Comenzar con alimentos suaves y fáciles de digerir, como galletas de soda, tostadas y arroz y dejar de comer si se vuelve a sentir náusea.

– Evitar lácteos, cafeína, alcohol, azúcar y alimentos grasos o muy condimentados.

También alertan que se debe tener cuidado al tomar medicamentos de venta libre, a menos que lo indique un médico, ya que algunos pueden empeorar la infección. Incluso los medicamentos contra la diarrea pueden empeorar la situación en algunos casos.

La gastroenteritis generalmente se resuelve en unos pocos días sin medicamentos. Sin embargo, la hidratación es vital para una rápida recuperación y para prevenir complicaciones.

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