Antonio Camacho se considera impulsor de la historia y cultura de la gastronomía oaxaqueña, ha tenido la gran oportunidad de cocinar con distintas personalidades; chefs, master chefs,  de quienes ha aprendido mucho, “es lo bonito del arte culinario, puedes innovar, enseñar, aprender, además la gastronomía oaxaqueña es tan basta y tan deliciosa que considero que el mundo entero debe de conocer, saborearla, disfrutarla”.
Marco Antonio Pérez Ángeles 

OAXACA, Oax. Ariosto Antonio Camacho, chef Oaxaqueño que nació en San Pedro Tapanatepec, pero creció en la Villa de Mitla, emigró a Cabo San Lucas.

Puerto Vallarta, Jalisco, fue el lugar donde estudió la licenciatura y se formó culinariamente, posteriormente se fue a Estados Unidos y nuevamente regresó a los Cabos, sitio que considera un lugar increíble.

Ahora, él está en casa, vino a visitar a su familia y amigos, ama Oaxaca, su gastronomía, al lugar que va, siempre pone en alto el nombre de su querida tierra. Uno de los platillos que le ha dado muchas satisfacciones es el “mole negro”, que lo ha llevado al estrellato y a conquistar diversos paladares.

Antonio Camacho se considera impulsor de la historia y cultura de la gastronomía oaxaqueña, ha tenido oportunidad de cocinar con distintas personalidades; chefs, master chefs,  de quienes ha aprendido mucho, “es lo bonito del arte culinario, puedes innovar, enseñar, aprender, además la gastronomía oaxaqueña es tan vasta y tan deliciosa que considero que el mundo entero debe de conocer, saborearla, disfrutarla”.

Cocina tamales de iguana, guisado de puerco con chayotes, también es embajador del mezcal y prepara los camarones al mezcal. “La cocina oaxaqueña es la número uno a nivel internacional, para mí, es un gusto conservar nuestras tradiciones”.

El chef oaxaqueño ha llevado la gastronomía a ciudades importantes del Golfo y del Caribe, en Cancún, Chiapas, Michoacán, San Miguel de Allende y la ciudad de México, a nivel internacional ha realizado una serie de viajes por el Mar Mediterráneo, en Yates y cruceros, también en Estados Unidos e Italia.

Ama la gastronomía, le encanta cocinar, menciona que orgullosamente es Oaxacaliforniano, su profesión y el trabajo lo han llevado a diversos escenarios, brindándole muchas satisfacciones gastronómicas, es un trabajo que no cambiaría por nada,  si le dieran a elegir una vez más, sin dudarlo un segundo lo elegiría nuevamente, se siente feliz, muy contento, la cocina es su pasión.

Cuando se trata de preparar platillos de Oaxaca, siempre prepara la comida istmeña, donde la base de su gastronomía es el maíz, el famoso totopo, las garnachas y no podían faltar el producto del mar, los mariscos; como el pescado y camarón, cuando se trata de hacer algo rico 100 por ciento istmeño oaxaqueño, prepara tamales de iguana.

Al preparar comida de los Valles Centrales, cocina el tradicional coloradito, amarillo, mole verde, mole negro, comidas exquisitas que además, son parte de los siete moles oaxaqueños, “la gastronomía oaxaqueña lo tiene todo, siempre el ingrediente principal son sus chiles, el maíz criollo, sin faltar las gallinas criollas y si se trata de cerdos estos son orgánicos y la res que los campesinos alimentan de forma orgánica”.

Al joven chef le encanta cortar, picar, combinar sabores, semillas, cocinar con diferentes técnicas ancestrales, lo que lo mantiene como cocinero zapoteco, pero al mismo tiempo utiliza técnicas francesas y técnicas internacionales.

“Para mí, la cocina es frescura, los ingredientes son súper ultra megafrescos, el resultado de la combinación de olores, sabores e ingredientes, dan como resultado, algo único, me hace muy feliz preparar diferentes tipos de receta, pero siempre resalto los ingredientes de la gastronomía oaxaqueña, porque es mi raíz, y siempre seguiré siendo Oaxaqueño”.

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