EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo

Los ricos bosques oaxaqueños no sólo son víctimas de depredadores y talamontes, que siguen dejando sólo eriales y desiertos, sino también de los incendios forestales. Hay algunos que han dejado hoy en día, una carga mortal. Hace unos días se registró uno en Magdalena Peñasco, con un saldo de 4 personas fallecidas. Los pobladores acuden a combatirlos, aún a riesgo de su propia vida.

Los organismos federal y estatal, Comisión Nacional Forestal y la Comisión Estatal Forestal, respectivamente, se entiende, no cuentan con los elementos humanos y financieros para dar la batalla cuando se presentan este tipo de siniestros. Protección Civil, asimismo, hace su trabajo, pero también con grandes limitaciones. Acuden a este tipo de eventos desafortunados, cumpliendo con su responsabilidad institucional.

El estado cuenta con una gran riqueza silvícola. La selva de Los Chimalapas, con una impresionante variedad de especies. La Sierra Norte y la Sierra Sur, con importantes recursos maderables, que han sido explotados a placer, con el argumento de los depredadores de que tienen sus concesiones en regla, además de que organismos como la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) o la de Secretaría del Medio Ambiente, los protegen.

Sabemos también que hay comunidades forestales que explotan sus propios recursos de manera autosustentable. Lo cual es un gran mérito. Talan sus bosques e inmediatamente reforestan. Cuidan lo que la naturaleza les ha concedido y atienden con diligencia cualquier tipo de siniestro, como es el caso de los incendios forestales. Sin embargo, son las menos. Otras comunidades, igualmente con riqueza forestal, están a su suerte.

En el país tenemos un partido político llamado Verde Ecologista de México, cuyos representantes, se presume, dicen a quien quiera escucharlos que son defensores del medio ambiente. Sí, pero de dientes para afuera. Hoy, como apéndice del Movimiento de Regeneración Nacional, lo mismo le apuestan a la generación de energía eléctrica con fuentes como el carbón mineral o el petróleo, haciendo a un lado sus principios y razón de ser de su partido, que validan la depredación de la selva en la ruta del Tren Maya. La pregunta es: ¿Y no habrá un mecanismo para llamarlos a cuentas para que le digan a la ciudadanía, qué hacen, desde las más altas tribunas del país, para proteger nuestra riqueza silvícola, no sólo de la tala brutal de los bosques, sino también, para gestionar recursos para el combate a los incendios forestales, que tanto afectan a nuestras comunidades?

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