Tras el deceso de Morales, el 30 de enero de 2001, vino un momento de tristeza, pero las y los restauradores empíricos, concluyeron el trabajo inacabado de la fachada, tal y como lo había planeado el artista plástico, “como un mantel”.

Patricia Briseño

OAXACA. Oax.  Inspirado en los manteles floreados y blusas bordadas por manos de artesanas, el extinto artista plástico Rodolfo Morales (1925-2001),  heredó  a la comunidad zapoteca de Santa Ana Zegache, Oaxaca, la restauración del interior y fachada del templo dominico del siglo XVI, considerada una joya del arte contemporáneo, aunque, poco conocida para propios y visitantes.

“En 1997, el maestro Morales guio a una decena de mujeres en la restauración del templo de Santa Ana, entonces, deteriorado y abandonado; las eligió porque ellas son pacientes cuando bordan las flores que adornan las blusas típicas de esta comunidad indígena”, recordó Mónica Galván Cruz, habitante de Zegache y restauradora.

Dijo que la habilidad y el esmero de aquella decena de mujeres bordadoras, sirvió para aprender el oficio de rescate de la pintura mural y la hoja de oro,  que existe en la nave central del templo.

En tanto, otro grupo de jóvenes aprendió del rescate de retablos e imágenes, herrería, carpintería, ebanistería, escultura, yeserías, entre otros artes y oficios, todo esto con  el propósito de desalentar la migración a los Estados Unidos. 

Siendo una adolescente, Mónica, atendió la convocatoria y aprendió el oficio de restauradora, apadrinada por Rodolfo Morales, originario del municipio vecino de Ocotlán de Morelos, donde también rescató el antiguo convento dominico y el atrio, además de crear un museo.

“De manera simultánea al trabajo que las mujeres realizamos al interior del templo, el maestro (Morales) intervino la fachada original, en lugar del santos, colocó floreros en los nichos”, explicó.

El artista plástico pintó la fachada color mostaza y de azul, unas  diminutas figuras geométricas, y los racimos de flores multicolores.

«En un primer momento causó un poco de controversia, pero luego lo tomaron con orgullo, como parte de su identidad», anotó.

“No quedó prácticamente nada de la fachada del siglo XVI, quedando más parecida, a un mantel bordado con flores, como aquellos que se usan en día de fiesta”, explicó Mónica, fundadora de Proyecto Zegache, una incubadora de restauradores de retablos y reproductores de los marcos de los espejos antiguos encontrados al interior del templo dominico.

Tras el deceso de Morales,  el 30 de enero de  2001, vino un momento de tristeza, pero las y los restauradores empíricos, concluyeron el trabajo inacabado de la fachada, tal y como lo había planeado el artista plástico, “como un mantel”.

¿DÓNDE ESTÁ EL TEMPLO DE SANTA ANA ZEGACHE?

De la ciudad de Oaxaca, 28 kilómetros al sur, unos 40 minutos; sobre la carretera 131,  Oaxaca-Zimatlán de Álvarez.

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