La madre de Walter, Herminia López, de 77 años edad, llegó a las puertas del nosocomio, donde los especialistas intentan salvarle la vida a su hijo y padre de dos niños pequeños.
Patricia Briseño  / Foto: Cortesía 

OAXACA, Oax. Walter Antonio, continúa en terapia intensiva en un hospital de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, por las quemaduras de segundo y tercer grado en más del 50 por ciento del cuerpo, provocadas por vecinos de Chahuites, Oaxaca, quienes intentaron quemarlo vivo, en el centro de esa población zapoteca.

A una semana de aquel evento, ni el presidente municipal de Chahuites, Joaquín Martínez, el gobierno estatal, ni de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca, han establecido comunicación con las víctimas directas ni las indirectas para informarles del curso de la investigación ministerial, pago de gastos médicos, y menos, para ofrecer una disculpa.

La madre de Walter, Herminia López de 77 años edad, llegó a las puertas del nosocomio, donde los especialistas intentan salvarle la vida a su hijo y padre de dos niños pequeños.

La madrugada del sábado, cuando paramédicos de Protección Civil trasladaron a los heridos del hospital “Macedonio Benítez Fuentes” de  Juchitán de Zaragoza,  al hospital “Gilberto Gómez Maza” en la capital chiapaneca, la mujer adulta mayor levantó la voz, junto con otros familiares, en demanda de justicia.

“Una turba de personas en Chahuites, Oaxaca, pretendió asesinar a mi hijo junto con sus compañeros. Walter se dedica a vender biblias, rosarios, escapularios, imágenes religiosas y a predicar la palabra de Dios”, dijo.

Herminia transmitió la fe católica a sus hijos e hijas, sin embargo, Walter Antonio (el menor de siete) es el más apasionado, fue catequista, participó en varias parroquias; por varios años, ahorró para comprarse una camioneta, que le facilitó cumplir con su misión. Es el mismo vehículo quemado que se vio  en redes sociales, cuando se dio a conocer el intento de linchamiento.

La mujer agradeció la intervención de la Guardia Nacional y Ejército por rescatar a su hijo y compañeros  de la furiosa turba; golpeados y lanzados al fuego, acusados –sin pruebas—de la presunta sustracción de menores.

Martha Margarita, esposa de Walter, quien iba con el grupo, ya salió del hospital, y se recupera en casa, pero aún padece las secuelas del suceso traumático, presenta momentos de ansiedad.

Una adolescente de 17 años, quien estuvo a punto de morir junto con el resto de sus compañeros presenta un choque emocional que le impide hablar.

Por lo anterior, las familias de la víctimas anunciaron emprenderán acciones legales, mediante litigio estratégico en contra del pueblo zapoteco de Chahuites, Oaxaca, por las omisiones cometidas por los órdenes de gobierno, que pusieron en riesgo la vida de cuatro mujeres y dos hombres, de origen chiapaneco, a partir de la presunción de un delito.

Las víctimas aseguran que luego de ser resguardados por elementos de la Policía Municipal, y al no existir denuncia formal de la presunta sustracción de menores, fueron “liberados”,  y dejados en manos de la turba.

Entonces, un  grupo de habitantes empezó a humillarlos, golpearlos y arrastrarlos hasta el fuego que consumía la camioneta de Walter Antonio.

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