Luz Palacios / Foto:  Jorge Luis Plata

OAXACA, Oax. Guillermo Ramírez Orduña, Oaxaqueño de nacimiento, artista por vocación y por convicción, actualmente tiene 20 años.

Desde muy pequeño mostró interés por las artes plásticas, artes visuales, pero sobre todo por las artes gráficas.

Nació y creció rodeado de arte, en su familia esta es una forma de respirar, siempre ha existido, ni hablar de la literatura, Guillermo ha vivido en un mundo rodeado de libros, tiene dos tíos artistas Alberto Ramírez y Germán Orduña; gracias a ellos se ha aferrado a este mundo del arte.

A muy corta edad asistió a talleres de pintura y grabado en la Casa de la Cultura Oaxaqueña, a los  diez años, acude al taller la Curtiduría, donde conoció la técnica de la litografía, este momento marcó el inicio de su vida artística, porque lo acerca a la litografía, técnica que lo apasiona profundamente.

Su necesidad de expresarse a través del arte surge en él, como una forma de comunicación, de transmitir ideas, contar cosas, expresar sus sentimientos, las nociones que tiene del mundo en el que habita, sus deseos por lo que quiere que pase, lo que quiere que las demás personas piensen a través de sus obras, trata de transmitir lo inusual, lo que la gente no está acostumbrada a ver, lo raro.

En cada una de sus obras proyecta al artista que él ha construido, su manera de ser, cuenta momentos de fortaleza, historias reales y fantásticas.

“Considero que soy alguien con una personalidad fuerte, en mis obras transmito energía muy fuerte, proyecto lo que soy, como soy, cuento momentos de fortaleza, mi personalidad es fuerte y esta energía está plasmada en cada uno de los trazos”.

Además, podemos observar la línea de los japoneses, técnica que le ha llevado mucho tiempo estudiarla, hay mucha influencia de la civilización del oriental, específicamente del arte japonés.

Como artista observa el trasfondo, exploración del estudio de la línea y la energía de cada uno de los trazos y su desarrollo, busca transmitir la misma expresión de la energía.

El arte corre por cada uno de sus poros. Guillermo Orduña  afirma que los artistas tienen que nacer para esto, no se forman, no es llegar o estar con los mejores maestros y ya eres artista, para esto se nace, la energía va fluyendo, las cosas solitas se te van dando.

“No sé si sea suerte, pero gracias a la influencia artística donde crecí, en este mundo de artistas, rodeado de talleres, de obras, mi desarrollo en el arte ha fluido, me he podido adentrar de una manera casi natural”.

La propuesta del joven artista contempla piezas inusuales, en sus palabras algo que la gente no está acostumbrada a ver cotidianamente.

“Considero que es ahí donde se despierta el interés de las personas, el como lo hizo, que nos quiere decir, porqué nos dice esto, hacer la diferencia para no caer en lo mismo, una opción artística que atrae, eso es lo que lo me hace diferente a otras y otros artistas oaxaqueños”.

El trabajo de Guillermo Ramírez Orduña se puede apreciar en el taller “La Buena Impresión”, donde desarrolla su arte como litógrafo, este es un espacio colectivo formado por artistas de la talla del maestro Fernando Aceves Humana, Doctor Lakra y Daniel Barraza, ubicado en Xicoténcatl 410, Oaxaca, centro.

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