EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/ Columna 

Gobiernos estatales van y gobiernos vienen y ninguno, al menos desde los años 70 del siglo pasado, ha tenido la habilidad, respetando la llamada autonomía, de reencausar la vida académica de la Universidad “Benito Juárez” de Oaxaca. Prestigiados profesionistas, empresarios, comerciantes exitosos y otros, que abrevaron en sus aulas ven con tristeza el nivel de degradación a que ha llegado nuestra Máxima Casa de Estudios, antes un referente a nivel nacional.

Hace al menos un par de meses, hubo cambio de rector. Fue a través de un proceso cuestionado, validado por un Consejo Universitario ficticio, cuyos representantes, al igual que directores impuestos en escuelas y facultades, obedecen las consignas de viejos caciques o jefes sindicales de medio pelo. Una aberración, que una institución pública, que recibe subsidio federal y estatal sea coto de poder de unos cuantos que se disputan la supremacía.

La UABJO –y lo hemos comentado en este espacio radiofónico- debe refundarse. Es necesario tirar el lastre de sindicatos, cacicazgos, clanes familiares y porros, para reencontrar la hebra de la academia, la docencia y la investigación. ¿Cómo se explica que haya venta de espacios? ¿Que haya quienes jamás estuvieron en las aulas, ostenten hoy títulos universitarios, gracias a la corrupción que permea entre sindicatos, funcionarios, organismos y grupos caciquiles?

La semana pasada fueron tomadas las instalaciones de Ciudad Universitaria. Resulta que quien fue designado director de la Facultad de Contaduría y Administración, por el consejo interno formado por maestros y alumnos, fue desconocido sin más, con la anuencia o más bien la complicidad de la Rectoría. Y se fabricó un consejo ficticio, igual que el que nombró al rector, para designar a otro directivo, que sí convenía a los intereses de los grupos caciquiles. Obvio, esta farsa no cuajó.

Es decir, se vulneran los derechos de los propios universitarios en pos de seguir manteniendo a la institución bajo el yugo de intereses personales, de grupo y en permanente desestabilización. La toma de Ciudad Universitaria trajo consigo la suspensión de los exámenes presenciales de cientos o miles de aspirantes de nuevo ingreso, que encontraron las puertas universitarias cerradas y con el clásico “disculpen, manténgase en contacto”.

En sentido contrario, sumergidos los mandos en grillas baratas y desestabilización, han soslayado cuestiones importantes, como actualizar los programas para los exámenes en línea. Muchos jóvenes a los que se impuso esta modalidad, dejaron la semana pasada a medias sus exámenes, los reiniciaron o no concluyeron, porque las plataformas no operaron. Una razón de más para decir que en la UABJO, los caminos del atraso y el rezago están marcados. Ojalá que el gobierno de Salomón Jara tome nota de esta realidad tan lamentable.

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