Los parteros siembran la semilla de nuevas paternidades en comunidades indígenas de Oaxaca

En San Felipe Usila y Jalapa de Díaz, municipios de la región Cuenca del Papaloapan, en la parte norte de la, se cuentan más de una centena de parteros, aceptados y respetados en las comunidades indígenas chinantecas y mazatecas.
Patricia Briseño

OAXACA, Oax. La labor de la partería es una tradición que se mantiene en muchas comunidades indígenas de Oaxaca, sin embargo, poco se conoce del papel de los parteros, varones dedicados a acompañar y guiar el parto, a partir de las enseñanzas de sus abuelos, que fueron curanderos.

En San Felipe Usila y Jalapa de Díaz, municipios de la región Cuenca del Papaloapan, en la parte norte de la, se cuentan más de una centena de parteros, aceptados y respetados en las comunidades indígenas chinantecas y mazatecas.

Asimismo, los parteros también tienen presencia relevante en localidades de Huautla de Jiménez y San José Tenango, en el distrito de Teotitlán, en la región Cañada, donde incluso, han impulsado iniciativas de encuentros autogestivos.

Los parteros están capacitados para llevar el control prenatal, acomodan manualmente al bebé y algunas otras técnicas como proporcionar baños e infusiones para madre e hijo luego del alumbramiento; casi siempre acompañados por sus esposas, reciben en sus manos a los bebés en esos lugares donde no hay un médico a la mano, ni tampoco vías de acceso.

“Los parteros son vistos con respeto, por su edad y experiencia, algunos pertenecen al consejo de ancianos, son líderes morales de la comunidad, ayudan a otros hombres a dejar el machismo y el alcoholismo, y sugieren procurar a los hijos; rompen esquemas de género”, comentó Eduardo Liendro Zingoni, antropólogo social y coordinador de Diversidades y No-Discriminación, organización civil pro nuevas masculinidades.

“Con el propósito de evitar las muertes relacionadas con el parto, los hombres que ejercen de manera voluntaria este oficio proponen a sus pares erradicar la violencia física o psicológica, recomiendan poner atención en los cuidados prenatales y de salubridad, así como a la desinformación acerca de planificación familiar”.

“El liderazgo del partero-curandero es muy fuerte debido a que reciben a los hijos de la mayoría de los habitantes de la comunidad. De ahí que tienen la calidad moral de influir en los hombres, y guiarlos a ser mejores padres”, refirió.

Ante la importancia de la participación de los varones en el parto, Liendro Zingoni lamentó que no sea un tema visible por una falsa creencia social de este sistema -patriarcal y excluyente- de que las mujeres son las encargadas de la reproducción biológica y que los hombres no deben involucrarse.

“En este caso, el ser hombres no les impide estar conectados con el parto, así como en la medicina occidental existen los médicos ginecólogos; en la vida de las comunidades a los hombres también les ha correspondido asumir esta tarea, e incluso enseñarla, pues muchas parteras han aprendido el oficio de la mano de sus abuelos, padres, esposos o suegros”.

Rodolfo es un partero tradicional originario de San Felipe Usila, asentado en la Cuenca del Papalopan, cuenta más de 30 años de ejercer esta labor que fue heredada por sus abuelos quienes fueron curanderos.

Las atenciones para el alumbramiento van desde que estén acostadas, hincadas o paradas, “ellas mismas deciden como quieren tener a su bebé” esto es más humanizado, puntualizó.

Señala que ha brindado atención en las localidades fuera de su lugar de origen como Peña Blanca y San Esteban Tectitlán, en Concepción Pápalo y San Juan Bautista Tlacoatzintepec, entre otros, además de que ha recibido cursos por parte de los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO), donde se capacita sobre temas de “hipertensión arterial, infección en vías urinarias, así como factores de riesgo, señales de alarma y la vigilancia de los signos vitales en las mujeres embarazadas”.

Antes de atender un parto, Roberto toma en cuenta aspectos importantes como revisar que los pies de las futuras madres no estén hinchados, no se vean pálidas, y conocer si son menores de edad y mayores de 35 años, checar su peso para detectar un factor como la obesidad o diabetes mellitus.

En caso de que hayan tenido cesáreas “no podemos atenderlas”, por lo que las referimos a un hospital en caso de alguna complicación, subrayó.

En este sentido, la SSO,  a través del programa “Componente Comunitario”, que maneja las intervenciones de las parteras y los parteros tradicionales, funge como facilitador en la formación y asistencia técnica de la partería, educación y acompañamiento integral centrados en la salud, informó Irma Elizabeth Cordero Córdoba, responsable del área.

De acuerdo al censo del programa existen mil 582 mujeres y hombres que se dedican a esta actividad ancestral, cuyos beneficios son la identificación con las parteras y parteros tradicionales, la atención que se brinda es de calidez, además del acompañamiento a la familia.

“Cabe destacar que, en diferentes regiones del estado, existe una forma culturalmente particular de atender el parto, este tipo de actividad se transfiere de generación en generación de sus ancestros, ellas y ellos aprenden un servicio más humanitario, que hace participante activo a la mujer y al hombre antes, durante y después del parto”, apuntó Cordero Córdoba.

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