El comentario

Juan Pérez Audelo / Columna

Inició el 2024 y, como ya es tradicional, empezaron los bloqueos carreteros. Esta vez fue por enésima ocasión, San Juan Mazatlán, Mixe, cuya tendencia al bloqueo parece ser parte de su identidad originaria. Nunca están conformes con nada. En los tiempos del edil, Eleuterio Jiménez, el chantaje era permanente. Y vuelven a las mismas. Inconformes hasta con sus propios procesos normativos internos. Los famosos usos y costumbres son para sus ciudadanos una farsa.

El hecho de que el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana –IEEPCO- haya diferido la instalación de al menos 46 comités municipales, advierte a las autoridades estatales que hay temas que deben resolverse antes del proceso electoral. Y uno de los factores que inciden en crear climas de violencia e inconformidad es, justamente, el mal uso o distribución de los recursos que deben llegar a las agencias municipales y de policía, pero que los ediles se agandallan.

Si bien el titular de la Secretaría de Gobierno, Jesús Romero López dio a conocer su plan de acción para 2024, cifrado en cinco ejes básicos que den a la ciudadanía certidumbre y paz social para el proceso electoral de junio de este año, no dejarán de ser sólo un buen propósito en tanto no se aplique la ley. No hay que olvidar que hay municipios convulsionados en donde hace falta algo más que diálogo y más diálogo, es decir, una política de mano firme que evite violencia previa y postelectoral.

Una de las condiciones para llevar a cabo los comicios es la paz social. Nadie querrá acudir a las urnas como en Santiago Laollaga hace unos años, en medio de balazos. En esos llamados focos rojos que el gobierno debe tener bien detectados, hay intereses que son movidos por actores de diversos partidos políticos. Todo mundo los conoce. A través de sus incondicionales generan problemas, algunos de ellos se traducen en bloqueos carreteros.

La coordinación entre el órgano electoral –el IEEPCO-, la Secretaría de Gobierno y el Congreso del Estado, debe ser una premisa fundamental para garantizar comicios imparciales, apegados a la legalidad y en un entorno democrático. Es un reto para el gobierno de la Primavera Oaxaqueña y un desafío para todos los partidos políticos que participarán en la contienda. Hay que atemperar los ánimos pues, por lo que ya hemos comentado, en el mismo partido en el poder, se están dando hasta con la cubeta.

Ya es tiempo de dejar atrás ese viejo ardid de que no se usará la fuerza pública para detener o sancionar a quien promueva la violencia. De ser así, alguien tendrá que cargar sobre sus espaldas el resultado de la violencia que se genere o actos deleznables como quema de urnas o boicotear la instalación de casillas o los consejos municipales.

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