El comentario

Juan Pérez Audelo / Columna

Hasta hace unos pocos años, las comparecencias sobre la Glosa del Informe de Gobierno, eran todo un acontecimiento político. Los partidos opositores o afines al régimen en turno, cuestionaban severamente a los titulares de las dependencias. Éstos, preparaban a conciencia sus exposiciones y, para responder a los cuestionamientos de las y los legisladores, se hacían acompañar de sus subordinados, quienes les nutrían de información fresca, cuando había que responder a los duros cuestionamientos legislativos.

Dichas comparecencias, desafortunadamente, se convirtieron hoy en día, en una pasarela y desfile de vanidades, ante un Congreso florero. La mayoría ha ido a exhibir su ignorancia, su medianía, si no es que la forma torpe en la que ha desempeñado el cargo. Para la bancada del Movimiento de Regeneración Nacional –Morena- y sus aliados, Partido Verde Ecologista, Partido del Trabajo y Unidad Popular, no hay nada qué cuestionar. Todo va bien y la administración pública estatal camina viento en popa.

Ni se despeinaron los y las titulares de Desarrollo Económico, Secretaría de la Mujer, del Medio Ambiente o el IEEPO, las más recientes, pues las pocas voces disonantes se pierden en el vacío, como el cuestionamiento que hizo una legisladora del PRD a la titular de la Secretaría de Honestidad, Transparencia y Función Pública, que compareció la semana pasada. Y fue en torno a la corrupción que ya se asoma en diversas áreas, el nepotismo y el compadrazgo y que, obviamente, caminan en sentido contrario a la política impulsada por el gobernador Salomón Jara, para abatir la corrupción.

A más de un año de haber iniciado funciones, seguimos escuchando el mismo discurso, de que se detectaron cientos de anomalías en áreas y dependencias, pero del régimen pasado. Es decir, se sigue viendo hacia atrás no lo que a ojos del ciudadano está ocurriendo hoy mismo. Así, nada se cuestionó a la titular de los Servicios de Salud en el cochinero económico y financiero que existe en dicha dependencia, en la que, al parecer, se siguen las prácticas y corruptelas del pasado.

Los cambios que se han generado en ciertas áreas claves de la administración pública, a raíz de la incursión de los y las ex titulares en su aspiración a cargos de elección popular, no debe eximirlas de responsabilidades. En algunos casos han dejado a sus incondicionales para que les cuiden el changarro y una abultada nómina de activistas que les harán la chamba político-electoral. No hace falta ser un experto para no darse cuenta de que esos vicios, que tanto se criticaban en el pasado y de quienes se rasgaban las vestiduras para denunciarlo, se repiten hoy mismo, con el mismo cinismo e impunidad.

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