Patricia Briseño
OAXACA, Oax. Los nacimientos, también conocidos como pesebres, son una de las tradiciones navideñas más arraigadas en América Latina, y particularmente, en México, donde la celebración de la Navidad se vive con un profundo sentido de fe, familia y arte popular.
A principios del XX, los nacimientos se popularizaron más allá de la esfera eclesiástica, herencia del siglo XIII por San Francisco de Asís; entraron a los hogares y con la elaboración de piezas de diversos materiales que las familias tenían a su alcance.
En Oaxaca, los nacimientos no solo son un símbolo religioso, sino también una expresión de la riqueza artesanal de la entidad. Cada región imprime su sello característico a las figuras, utilizando materiales locales como barro, madera, textil, plata o palma, entre muchos otros materiales.
El Instituto Oaxaqueño de las Artesanías reconoce a 16 creadores del arte popular, quienes con su visión, talento y dedicación han alcanzado la excelencia en la tradición pesebrista oaxaqueña.
Cada artesana y artesano les imprime características propias de su comunidad: por ejemplo, vistiendo a sus personajes de acuerdo con la usanza de cada pueblo o introduciendo sus instrumentos de trabajo, sus paisajes, tradiciones y costumbres. Pero todos expresan de forma ingeniosa su fervor y alegría por la Navidad y su significado.
NACIMIENTO, NIDO DE AMOR
Eva Irais Mendoza Antonio (Santo Tomás Jalieza, 1980) maestra del telar de cintura, es autora de Nido de Amor; un nacimiento en miniatura, elaborado con hilos finos de algodón. La representación de la epifanía transcurre en un árbol. En el nido, Jesús, María y José, de las ramas penden muñequitos y pajaritos, y en la base, mujeres sujetas de las manos.

“La calidez, la familia y el hogar fueron la inspiración para diseñar mi nacimiento”, subraya en conversación con Excélsior. Asimismo, agregó, “las mujeres (cerca de la raís del árbol) están presentes por el valor que ellas tienen en la base de la familia”.
La obra de Eva mide 12 centímetros, está elaborada con hilos finos de algodón, e invirtió dos meses en su elaboración; una parte de la pieza, la confeccionó en telar de cintura. Telar que suele sostenerlo de un árbol, contando hilos y diseñando prendas.

La historia de Eva como tejedora se remonta a los años de infancia, sus conocimientos los heredó de su mamá Eustacia Antonio Mendoza y sus tías. Los ceñidores (fajas), representativas de Santo Tomás fueron sus primeras piezas, y después sola le dio rienda a su imaginación, domina los diseños en miniatura, y las técnicas(de levantada y aplastada) para que las figuras se aprecien de ambos lados.
NACIMIENTO, POCO CONVENCIONAL
Agustín Cruz Prudencio (San Juan Ozolotepec, Mixe, 1984 ) Es un tallador de madera del más alto grado. Su padre, gran maestro del arte popular, también es su mentor. Los nacimientos tallados en madera de pino, copal o parota, son su tema permanente, aunque sus piezas las presenta en contextos distintos al tradicional pesebre.

La epifanía ocurre sobre un carrusel, en bicicleta, helicóptero, en una barca o sobre una sirena, entre otros espacios poco convencionales, donde los Santos Reyes obsequian animales de granja. Son representaciones variadas, divertidas y coloridas.


NACIMIENTO EN EL RANCHO,
El ceramista, Alfonso Martínez Méndez (San Juan Yaeé, Villa Alta, 1994) es el autor de “Alumbramiento en el rancho”, obra en barro negro pulido que representa el nacimiento en una comunidad indígena donde los habitantes conviven a diario con animales de traspatio y de compañía, las mujeres preparan tortillas y cuidan las ollas encima del anafre, mientras los hombres cargan leña, también figuran plantas de maguey mezcalero.

La obra del maestro artesano, avecindado en el municipio de San Bartolo Coyotepec consta de 67 piezas miniaturas, de 10 centímetros de altura.
“Cuando realicé esta pieza pensé en mi entorno, del que me siento orgulloso, del campo y de las mujeres trabajando la tierra y la casa; en mi trabajo, ellas, siempre están y estarán presentes”, comenta.

NACIMIENTO VANGUARDISTA
El artista visual, Fernando Félix Peguero (Santa María Atzompa,1988), representa la sagrada familia de manera simbólica, José y María son árboles de ceiba, en el centro, el niño Jesús es representado como un árbol que germina y crece, simboliza la esperanza y la paz.
Egresado de la licenciatura en Artes Plásticas y Visuales, y emblemático Taller Rufino Tamayo, utilizó barro de Atzompa y leña de encino, y la técnica fue barro modelado con cuerda y cuenco, esgrafiado, pastillaje y cocido en horno tradicional de leña, con reducción de oxigeno.

