Patricia Briseño
OAXACA, Oax. Óscar Axo (Tlaxiaco, 1983) destacado artista y muralista urbano originario de la mixteca oaxaqueña, plasma en su obra la identidad y la herencia viva del pueblo Ñuu Savi (pueblo de la lluvia), las tradiciones regionales y la riqueza de la naturaleza local.
A diferencia de muchos artistas urbanos que recurren al aerosol, él trabaja principalmente con acrílicos y pinceles finos, lo que le permite lograr un destacado nivel de detalle, textura y manejo de la luz. Su talento ha cruzado fronteras, es uno de los diez mejores de acuerdo con la plataforma internacional de arte urbano Street Art Cities.
A manera de tributo a la identidad del pueblo mixteco, el artista culminó en la comunidad de Benito Juárez, del municipio mixteco de Santo Tomás Ocotepec, la realización de un mural que tiene como centro temático la profunda herencia cultural ñuu savi expresada en su lengua, textiles y prácticas colectivas.
Por iniciativa de sus habitantes y autoridades, Axo fue propuesto junto con el Colectivo Pelota Mixteca a crear una serie de murales dedicados a la celebración del carnaval (viko kasiki), una de las festividades más importantes de la localidad.

Una ceremonia de origen ancestral vinculado con la petición de fertilidad, cuando personajes enmascarados (tee kasiki) recorren los campos y visitan las casas para despertar simbólicamente a la madre tierra y bendecir las semillas de la próxima siembra.
El mural de Óscar integra elementos como la serpiente emplumada (koo yoso), el Señor Nueve Viento (yaa savi), deidad de la lluvia, signos calendáricos y referencias a los códices mixtecos.
La imagen principal representa a un chilolo (Melitón Bautista) bendiciendo las semillas, acompañado por una mujer mayor (Cirenia Severiana León) vistiendo un huipil y portando una jícara con pulque, así como por una joven (Evelyn Jiménez Cortés) que simboliza a las nuevas generaciones y la continuidad de la identidad comunitaria.

A partir del tequio como práctica colectiva comunitaria, Óscar Axo involucró a chicos y adultos en la creación de las obras que lucen en la fachada de la Casa de la Cultura de Benito Juárez, Ocotepec (Ve’é viko kasi), tan reales que parecen una fotografía.
