Patricia Briseño
OAXACA, Oax. Cuando hablamos de Oaxaca, hablamos de una tierra llena de colores, tradiciones y expresiones culturales que han trascendido generaciones.
Entre ellas destacan la talla de madera, artesanía que sorprenden por sus formas, colores y la creatividad de Manuel Jiménez (1919–2005), un célebre artesano oaxaqueño reconocido mundialmente como el pionero y creador de las tradicionales tallas de madera de animales fantásticos.

La Sala de Profundis del Museo de las Culturas de Oaxaca, al interior el antiguo Convento de Santo Domingo de Guzmán en el Centro Histórico, abrió sus puertas a las criaturas imaginarias de Jiménez, esencia de una arraigada tradición de identidad para el pueblo de San Antonio Arrazola, ubicado en la periferia de esta ciudad capital.

“Más que una artesanía, cada talla de madera representa creatividad, identidad y una tradición que continúa viva en las manos de las y los artesanos”, refiere Isaías Jiménez, hijo del maestro y también tallador.
La historia de sus tallas comenzó mucho antes de que su trabajo llegara a exposiciones y colecciones. De acuerdo con la memoria conservada por su familia, cuando Manuel Jiménez tenía alrededor de ocho años su padre le encargaba llevar a pastar los animales en las cercanías de Monte Albán.
Durante aquellas jornadas comenzó a modelar con barro las figuras que tenía frente a sus ojos. Novillos, burros, chivos, perros, conejos y coyotes se convirtieron en algunos de sus primeros modelos.
Estas piezas motivaron la iniciación de otros talladores de madera en San Antonio Arrazola y San Martin Tilcajete, Ocotlán de Morelos, San Pedro Taviche, los Mixes, la Unión Tejalapam, entre otros pueblos.
